La presión de gobierno surtió efecto y las entidades rurales accedieron a modificar la estructura directiva del INTA, donde Economía nombrará un interventor como paso previo al ajuste
El 12 de marzo, en plena realización de la Expoagro 2025, hubo un cónclave del cual dio cuenta Bichos de Campo: allí varias de las principales espadas del equipo económico presionaron a los principales dirigentes de la Mesa de Enlace para que sus representantes en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) no se transformaran
El 12 de marzo, en plena realización de la Expoagro 2025, hubo un cónclave del cual dio cuenta Bichos de Campo: allí varias de las principales espadas del equipo económico presionaron a los principales dirigentes de la Mesa de Enlace para que sus representantes en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) no se transformaran en un escollo para el avance de la motosierra de Milei sobre ese organismo estratégico, donde el gobierno quiere llevar adelante un fuerte ajuste. Los representantes rurales se habían mostrado renuentes a aceptarlo en la reunión de febrero.
El apriete pareció surgir efecto, pues este viernes, luego de una larga reunión que se extendió casi todo el día, el Consejo Directivo del INTA (donde hay cinco representantes de los productores, la mitad del total del cuerpo) avaló una serie de modificaciones en la estructura organizativa del instituto, que van a tono con los cambios que había pedido el hombre fuerte de la política productiva de Milei. Como hizo en el Senasa, Juan Pazo (ahora a cargo además de la ex AFIP), podrá colocar allí un gerente coordinador.
El INTA era el único organismo que se había podido resistir hasta ahora a la intervención de facto de este funcionario del riñón del ministro Luis Caputo, que con el correr de los meses ha acumulado incluso más poder del que en su momento tuvo el ex secretario de Comercio del kirchnerismo, Guillermo Moreno.
“Hay que decirlo con todas las letras. Definitivamente el Consejo Directivo, por nueve votos a uno, ha votado la intervención del INTA”, fue la lectura que hicieron de inmediato los sectores gremiales que desde hace meses se han declarado en estado de alerta y movilización, porque saben que el gobierno de Milei pretende despedir a unas 1.500 personas de ese organismo (que tiene actualmente poco más de 6.000), reducir sustancialmente las áreas dedicadas a la extensión rural y además poner a la venta miles de hectáreas de campos que son propiedad del organismo tecnológico.
Mario Romero, titular del gremio APINTA, brindó su versión luego de la reunión y anticipó que analizarán una presentación legal para ver si el Consejo Directivo tiene facultades como para modificar la estructura directiva del INTA, como se hizo hoy. Esa estructura y las misiones y funciones están definidas por ley del Congreso.
A lo que accedió este viernes el Consejo Directivo (integrado por tres representantes del Ejecutivo, dos de las universidades y cinco de las entidades de productores, contando cuatro de las gremiales agropecuarias más uno de los grupos CREA) es en realidad a crear un cargo ejecutivo dentro de la estructura del INTA que sería la antesala de dicho ajuste. Vale aclarar que el presidente y la vice designados por Milei en el organismo también son productores y provienen de Aaapresid, Nicolás Bronzovich y María Pilu Giraudo, respectivamente.
La máxima autoridad política del organismo accedió al pedido de Pazo para “modificar la estructura organizativa” y restar así poder a la línea histórica de conducción, cuyos cargos se ocupan por concursos de antecedentes. Para ello, Economía nombrará un delegado en un puesto clave creado ad hoc: la Secretaría de Coordinación de Gestión, que tendrá a su cargo el controltécnico de la Dirección General de Administración y de las Coordinaciones de Recursos Humanos y Fortalecimiento de las Personas, Operaciones, Sistemas y hasta Comunicación.
Según el diagnóstico de la propia Dirección Nacional del INTA, que había presentado en febrero un plan de ajuste mucho más moderado que esquivaba cientos de despidos, de este modo “se modifican las competencias de la Dirección Nacional”, que solo tendrá injerencia ahora sobre las áreas de Investigación y Desarrollo, y sobre Transferencia y Extensión. Es decir que el delegado de Economía concentrará todas las decisiones en materia de personal y presupuesto, como ya hizo Pazo en Senasa (donde designó a la gerenta general, María Eugenia Barbieri) y en la propia Secretaría (donde nombró a su pariente político Sergio Iraeta como secretario y envió al contador Martín Fernández a controlar todos los números).
Quizás con algo de culpa por los despidos que se preanuncian (y que fueron anticipados por el presidente del INTA en algo más de 1.500, para dejar una planta de 4.500 personas a fines de 2025), los representantes de la Mesa de Enlace instruyeron a la Dirección Nacional a instrumentar “una nueva propuesta de retiro voluntario para su consideración y tratamiento en la próxima reunión del Consejo Directivo”. La que se lanzó el año pasado fue un estrepitoso fracaso, pues reunió solo a 300 voluntades.
Esta es la resolución adoptada por el Consejo Directivo del INTA:
RES-121000_00103_2025
El Consejo DIrectivo del INTA, en una comunicación a su personal, lamentó el viraje de 180 grados que dieron los representantes de las entidades del campo, que en febrero habían rechazado el plan de ajuste intempestivo promovido desde el gobierno. “Lamentablemente los esfuerzos realizados en conjunto desde diferentes ámbitos de nuestra institución y las propuestas presentadas tal como se acordó en la reunión de CD pasada (el cambio de la reestructura de centros y unidades y la reformulación del Centro de Investigación para la Agricultura Familiar y la EEA AMBA) no fueron resueltas”, indicó ese mensaje, que agregó que “tampoco se tuvo en cuenta la propuesta de readecuación de las direcciones nacionales “surgida del seno del organismo.
Mucho más edulcorada, la versión de los consejeros que hoy votaron lo que pidió el Ejecutivo justifica las reformas en la conducción del INTA como parte de “un proceso de mejora continua para lograr el mejor diseño institucional”, que tiene su “foco en la transformación, desburocratización y simplificación, con la convicción de fortalecer el rol de INTA -en 2026 cumplirá 70 años- que desde su creación tuvo el claro objetivo de desarrollar, impulsar y difundir la innovación tecnológica en el sector agropecuario de Argentina; mandato que ajustado a la actualidad local e internacional, se ha acelerado en términos evolutivos”.
“En función de esto, se definió una reducción de 11 a 3 Direcciones Nacionales, donde 2 de ellas, Investigación y Extensión, sustentan el propósito estratégico de la Institución fortaleciendo el rol de ciencia, investigación y transferencia tecnológica con total cercanía a los productores”, se explicó, dando por cierto que -como quería Economía- “también se concentra la coordinación de las áreas de administración, recursos humanos, operaciones, sistemas y comunicación, impulsando agilidad y dinamismo de los procesos”.
La entrada La presión de gobierno surtió efecto y las entidades rurales accedieron a modificar la estructura directiva del INTA, donde Economía nombrará un interventor como paso previo al ajuste se publicó primero en Bichos de Campo.
Seguir leyendo