Malezas: en Solís, la nueva molécula antigramíneas lanzada en Argentina ya muestra un control casi total
Infocampo participó de una visita a uno de los campos en los que Syngenta avanzó con los ensayos que le permitieron lanzar un herbicida que es pionero a nivel global, porque ofrece una nueva herramienta para enfrentar gramíneas resistentes.
En un campo en Solís (Buenos Aires), un equipo técnico-agronómico de Syngenta mostró el potencial de Authence, la nueva molécula desarrollada con tecnología predictiva y que lanzó recientemente desde el Hotel Hilton de CABA.
La jornada a campo tuvo como protagonistas a las plantas que hoy se configuran como un “dolor de cabeza” para el productor agropecuario: las malezas gramíneas resistentes.
Los números que respaldan esta migraña crónica para los productores han sido comentados más de una vez por especialistas y reflejados por Infocampo: el 70% del territorio productivo argentino ya cuenta con 15 o más biotipos resistentes relevados.
Según el último mapeo de la Red de manejo de plagas (REM) de Aapresid, de 29 millones de hectáreas totales relevadas, 25,8 millones presentaron, al menos, una especie resistente o tolerante.
Un mapa que crece y preocupa: hay 25,8 millones de hectáreas con malezas resistentes o tolerantes
LA NUEVA MOLÉCULA ANTI MALEZAS
En ese contexto que, para darle al productor una solución que le permita controlar las resistencias a herbicidas tradicionales, Syngenta desarrolló un modo de acción nuevo, algo que no se veía en el mercado desde hace más de tres décadas.
En Solís, partido de San Andrés de Giles, mostró a campo su eficacia frente al raigrás (Lolium) resistente a través de ensayos estructurados bajo un protocolo de 12 tratamientos y un tamaño de maleza (un rango de dos a cinco macollos).
El establecimiento pertenece a la empresa MSU.
Pablo Mainez, coordinador del equipo técnico de Syngenta, y Nicolás Gennaro, Gerente de Marketing.
A un costado, parte del lote dejaba entrever un trigo con fecha de siembra del 18 de mayo. Al otro costado y separadas por estacas numeradas, una selección de parcelas de barbecho mostraban los avances tras la activación del protocolo, cuyos primeros seis tratamientos empezaron 14 días antes de la siembra.
En este punto, el técnico-agrónomo de la región Litoral y Norte, Pablo Mainez, precisó que los ensayos empezaron “mucho antes de la fecha de siembra, el año pasado, entendiendo qué tipos de resistencias presentaba el campo”.
Y también con una lectura federal, ya que Syngenta recolectó muestras de malezas resistentes a lo largo del país y las envió a Inglaterra para su análisis genómico (secuenciación de ADN), para saber qué mutación tiene cada población y a qué le confiere resistencia.
EL DESAFÍO DE FRENAR AL RAIGRÁS
Las muestras abarcaron resistencias en Lolium (nombre científico del raigrás), como en gramíneas de invierno en la zona sur de Entre Ríos, sur de Santa Fe y en toda la provincia de Buenos Aires; y gramíneas resistentes estivales en la zona central de Argentina.
“Encontramos que, en algunas zonas, todavía no se conocía que raigrás era resistente a graminicidas”, contó el técnico Nicolás Ranure (región este). Tomaron 69 muestras diferentes en raigrás y 162 en gramíneas de verano.
En la recorrida, Mainez dimensionó cómo la problemática afecta el rendimiento. “Tener entre 5 y 10 plantas de raigrás por metro cuadrado reduce el rendimiento del trigo en un 10%” (lo que equivale a perder 600 kg en un trigo de 6000 kg), dijo y referenció un trabajo de Aapresid que relaciona la cantidad de plantas de raigrás por metro cuadrado con la disminución del rendimiento de trigo.
Luego, reparó en la temperatura de las últimas tres campañas para explicar por qué el Lolium crece. Por un lado, el flujo de nacimiento, que en el sur de la provincia se da entre el fin del verano y el comienzo del otoño, y hasta fin del otoño (por ejemplo, en Bahía Blanca). Esas características hablan de la capacidad adaptativa de la maleza: “acá tenemos plantas que tienen 20 macollos, cinco o dos macollos”.
Pablo Mainez coordina el equipo de Servicio Técnico de Syngenta para la Región Litoral y Norte.
Por el otro, los factores ambientales que determinan la dormición y el despertar de las semillas de raigrás; son la temperatura y la humedad.
“Verano con alta temperatura y baja humedad, acelera el degradamiento de las enzimas de la semilla, lo que hace que se despierte muchos antes”, detalló sobre el nacimiento de los flujos “más importantes”.
UNA MALEZA CON MUCHAS COMPLICACIONES
Pero, además, se trata de una maleza alógama —con reproducción cruzada—, que presenta resistencias múltiples y que tiene alta capacidad de competencia y de macollaje, explicó. Las resistencias múltiples pueden estar mezcladas y coexistir como un conjunto dentro de la misma maleza, lo que vuelve a la problemática todavía más compleja.
Todas esas características se vieron representadas en los testigos apareados, que dejaron ver la resistencia metabólica en vivo. “Esto que parece controlado, rebrotó y ya no funciona, no es una cuestión de tamaño; es un biotipo resistente”, mostró Nicolás Spinelli, técnico de la región NEA.
“El haloxifop ya no es una opción para el productor que tiene problemas de raigrás, pero aun así lo sigue usando, lo mezcla, aumenta dosis”, dijo Nicolás Spinelli.
Dentro del protocolo, las aplicaciones simples evaluaron dosis de la solución de 750 centímetros cúbicos y 1 litro combinadas con glifosato y aceite, y aplicadas entre 14 y 15 días antes de la siembra de trigo.
“Cuando nosotros hace 30 días hicimos la evaluación, la parcela estaba por encima del 90%, lo que ven hoy son nacimientos nuevos”, especificó sobre el producto, que no está pensado para controlar los flujos de germinación nuevos.
Aquellas tratadas simplemente con glifosato y aceite, mostraron controles “muy bajos, que no superan el 20% a 30%”, agregó.
Las aplicaciones secuenciales, en cambio, buscaron expresar el manejo de la problemática al aplicar, inicialmente, un litro de Authence con glifosato y, a los 30 días (aproximadamente el 1 de junio), una secuencia complementaria de un desecante (paraquat) junto con un herbicida residual.
Lanzamiento mundial, desde Argentina: cómo es la nueva molécula que controla malezas gramíneas
La propuesta de aplicación secuencial es la recomendación de la compañía para lograr un control cercano al 100% y entregar un lote limpio y libre de competencia para la siembra.
Este último punto focal es clave, porque influye en la decisión agronómica del productor, y la diferencia entre entrar al lote limpio y hacerlo con la problemática iniciada. El mensaje es planificar y no modificar la fecha de siembra.
Actualmente, los análisis continúan y son articulados junto a los laboratorios de la empresa. “Eso no lo venía haciendo nadie, excepto Syngenta”, diferenció Spinelli. Aunque sin dejar de lado el escenario implantado para llegar hasta acá.
“El uso repetitivo en los últimos 10 años, donde aumentamos más del doble de la dosis y la cantidad de veces que usamos la misma herramienta por ciclo de los cultivos, es lo que nos ha llevado a que tengamos el problema de resistencia que tenemos hoy”, reflexionó.
En cuanto a los costos, los técnicos plantearon que la comparación no debe hacerse litro a litro contra los graminicidas tradicionales, sino sobre la estrategia completa. “Un control más eficaz, que evite la competencia de la maleza con el cultivo, puede traducirse en torno a un 10% más de rinde, unos 300 a 400 kilos por hectárea, lo que representaría alrededor de 100 dólares por hectárea de rentabilidad adicional para el productor”, estimaron.
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