Del Valle del Ródano a Mendoza: una cooperativa vitivinícola francesa busca hacerse fuerte en Argentina
Montada sobre una estructura cooperativa, la bodega Marrenon agrupa a 1.200 viticultores del sureste de Francia y se asoció con una empresa mendocina para comercializar sus vinos a nivel local. El negocio surgió gracias al intercambio que permite una feria como Vinexpo.
Por Raúl Cruz Moneta
En el mundo de los agronegocios, los puentes comerciales suelen trazarse en los lugares más cosmopolitas.
Un ejemplo lo relató a Infocampo Julien Di Matteo, director de Exportaciones de la firma francesa Marrenon, quien reveló cómo una de las cooperativas más importantes del valle del Ródano logró lo que para muchos parecía imposible: colocar sus vinos en las góndolas argentinas, compitiendo en la mismísima tierra del Malbec.
UN MODELO COOPERATIVO DONDE EL PRODUCTOR ES EL DUEÑO
Marrenon no es una bodega tradicional; es una estructura asociativa nacida en 1965 que hoy agrupa a 1.200 viticultores del sureste de Francia.
Según explicó Di Matteo, el secreto de su éxito radica en que “los productores son los propios dueños y accionistas de la empresa”.
Bajo este modelo, los viticultores no solo entregan su uva, sino que su remuneración está ligada directamente a la calidad del fruto entregado.
A través de un estricto “charter” o contrato de calidad, los productores se comprometen a seguir reglas específicas de cultivo para alcanzar perfiles de vino de alta gama.
Esta organización les permite producir 15 millones de botellas anuales, manteniendo un equilibrio donde el 60% se vende en Francia y el 40% se exporta a 45 países.
ESCALA EN MIAMI: UN ÉXITO EN LA PRIMERA EDICIÓN
El vínculo entre la Provenza francesa y la Cordillera de los Andes tuvo su punto de origen en la ciudad de Miami.
Di Matteo detalló que el encuentro clave con los responsables de la empresa mendocina Milanga Wines se produjo en 2025, durante la primera edición de Vinexpo Americas.
Lo que comenzó como una degustación entre colegas en ese evento inaugural terminó en un acuerdo comercial estratégico.
“Nos conocimos el año pasado en Miami; les encantaron mis vinos y, aunque no tenía expectativas para Argentina por su gran producción propia, fue una sorpresa muy feliz”, relató el directivo.
El hecho de que una bodega mendocina como Milanga, que también actúa como importadora, decidiera sumar vinos franceses a su cartera, resalta la efectividad de la feria como “hub de negocios” para el mercado americano.
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UN TERROIR DE MONTAÑA, CON SELLO DE LA UNESCO
En este contexto, Di Matteo hizo hincapié en que la diferenciación es la clave para entrar en mercados maduros como el argentino.
Puntualmente, los vinos de Marrenon provienen de zonas geográficas únicas: el macizo de Luberon, reserva de la biosfera de la UNESCO, y el Mont Ventoux, icónico por el Tour de Francia.
Estas áreas de montaña aportan una “frescura, una textura sedosa y una elegancia” que complementan la oferta de los vinos argentinos de altitud.
Para la cooperativa francesa, el desembarco en nuestro país no busca el volumen masivo inmediato, sino el desarrollo de una “sociedad a largo plazo” basada en que el público descubra nuevas historias detrás de cada etiqueta.
LA COMPETENCIA COMO MOTOR DE CRECIMIENTO
Así, este caso de éxito que une el sur de Francia con Mendoza mediante una conexión estratégica en Miami, refuerza la visión de que la competencia en la industria es *complementaria.
La presencia de vinos franceses en Argentina, lejos de ser una amenaza, actúa como una puerta de entrada para que el consumidor local explore diferentes estilos, lo que termina dinamizando el mercado y elevando la vara de la calidad global.
“El vino argentino cuenta una historia que el consumidor global desea escuchar”
SEMBRAR PARA CRECER, EN ARGENTINA Y LATAM
Como cierre, lejos de ser una operación aislada, Julien Di Matteo manifestó su clara intención de “seguir creciendo en el mercado argentino y expandir su huella en toda Latinoamérica”.
Actualmente, la cooperativa ya está dando sus primeros pasos en la región, con ventas en mercados como Brasil y Colombia, además de su reciente inicio en Argentina.
La estrategia de Di Matteo para la región es la de “plantar semillas” y avanzar paso a paso, buscando nuevos clientes y consolidando los vínculos existentes.
“Lo más importante para mí es trabajar en una sociedad a largo plazo”, insistió el ejecutivo, quien se mostró entusiasmado por seguir difundiendo las virtudes de sus vinos de montaña entre los consumidores latinoamericanos.
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