El boom ganadero también se alimenta desde el forraje: un nuevo maíz silero con alto poder energético
En Expoagro 2026, Fernando Giachetti, gerente de posicionamiento de producto de Supra Semillas, destacó el avance en genética granífera y silera. Entre los lanzamientos, se destacó un híbrido para silo que tiene mayor contenido de almidón.
Desde el área de desarrollo de producto, Supra Semillas profundiza su estrategia de acompañamiento técnico al productor, con el objetivo de aportar información precisa a lo largo de todo el ciclo del cultivo.
La propuesta no se limita a la genética, sino que integra datos a campo que permitan reducir la incertidumbre productiva.
En ese sentido, Fernando Giachetti, gerente de posicionamiento de producto de la marca, expresó durante Expoagro que el foco está puesto en comprender las demandas del productor y trasladarlas al proceso de investigación y mejoramiento.
“Nuestro equipo no solamente pone foco en los híbridos y su performance, sino también en generar información que permita entender qué necesita el productor y cómo debe ser el mejor producto para el mercado”, señaló.
Además, la firma mantiene una red de ensayos pensada para respaldar técnicamente las decisiones de los productores. “Hacemos un montón de ensayos que le permiten al productor tomar decisiones de manera segura”, agregó Giachetti, en línea con una estrategia que prioriza el manejo por sobre la mera elección del material.
RENDIMIENTO, SANIDAD Y ESTABILIDAD
En San Nicolás, la marca del grupo GDM presentó dos lanzamientos que consolidan su posicionamiento en maíz: el híbrido granífero S 3972 VIP3 y el silero S 4450 VIP3, ambos orientados a maximizar la eficiencia en distintos sistemas productivos.
El S 3972 VIP3 se destaca por su alto potencial de rendimiento dentro del segmento templado. Aunque se ubica entre los ciclos más cortos, no se trata de un material precoz, sino de un híbrido que combina rinde con una rápida liberación del lote, favorecida por su excelente tasa de secado.
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Otro de los atributos centrales es su versatilidad, ya que puede adaptarse a distintas regiones, desde el norte de Córdoba hasta el sudeste bonaerense, y a diferentes fechas de siembra. Esta estabilidad está respaldada por un perfil sanitario robusto, que actúa como un seguro productivo frente a variaciones ambientales.
“Una gran noticia para el mercado es que se trata de un híbrido de altísima sanidad, lo que le permite ser versátil tanto en fechas de siembra como en regiones”, subrayó Giachetti, al describir uno de los diferenciales clave del nuevo material.
SILAJE CON MÁS ENERGÍA
En paralelo, Supra reforzó su propuesta forrajera con el lanzamiento del S 4450 VIP3, un híbrido desarrollado para aportar mayor contenido de almidón al silo y elevar el nivel energético de las dietas.
La incorporación de este material responde a una demanda concreta del mercado, que ya no solo prioriza volumen y digestibilidad, sino también densidad energética. En este caso, el híbrido combina alta producción de materia seca con un elevado índice de cosecha, lo que incrementa la proporción de grano en el silaje.
Este diferencial permite mejorar la eficiencia en sistemas ganaderos intensivos, donde la nutrición cumple un rol central en la conversión y el desempeño productivo. La tendencia apunta a esquemas más tecnificados, con mayor foco en calidad de carne y eficiencia.
“Nos faltaba un híbrido que, además de una altísima producción de materia digestible, aumente la suplementación de almidón al animal. Ese almidón está asociado a híbridos de altísimo índice de cosecha”, explicó el gerente.
CLIMA Y CAMPAÑA: UN ESCENARIO DESAFIANTE
Al analizar la campaña maicera, Giachetti señaló que la variabilidad climática marcó el pulso del ciclo, con una intensa demanda atmosférica durante el verano y déficits hídricos en momentos críticos.
Sin embargo, destacó que la recarga inicial de los perfiles fue determinante para sostener los cultivos. Esa disponibilidad de agua al momento de la siembra funcionó como amortiguador frente al estrés posterior, evitando un deterioro generalizado.
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En comparación con campañas históricas de sequía, como la de 2008/09, la diferencia clave estuvo en esa reserva hídrica inicial, que permitió mantener expectativas productivas razonables en gran parte del área agrícola.
“Yo creo que la cosecha va a ser buena. Tal vez no lo increíble que se proyectaba al principio, porque el agua faltó en algunas regiones durante el verano, pero no partíamos de perfiles secos como en otras campañas”, concluyó Giachetti, con una visión moderadamente optimista sobre el resultado final.
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