El brillante potencial del girasol: el récord exportador podría traer divisas por U$S 3.200 millones
En apenas dos meses y medio, la industria aceitera ya registró exportaciones por unas 400.000 toneladas, una cifra sin precedentes. Se destaca el comercio exterior de semillas, con una demanda incesante desde Europa del Este.
Especial para Infocampo
¿Tenemos dimensión de lo que representa esta campaña girasolera 2025/26?
Si tomamos la estimación de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), de 7,2 millones de toneladas, estaríamos frente a la mayor cosecha de la historia argentina.
En la serie estadística de la cartera agrícola, la mayor producción se dio en la campaña 1998/99 con 7,12 millones de toneladas.
Pero incluso si tomamos la más conservadora estimación de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, de 6,2 millones de toneladas, nos encontraríamos frente a la segunda mejor histórica, relegando a las 6,1 millones de toneladas de la campaña 1999/2000.
Pero hay una cuestión adicional. A fines de los ’90 el rendimiento rondaba los 1.700 kilogramos por hectárea, cuando en estas últimas campañas ronda los 2.200 kg/ha.
Así, la Argentina está en condiciones de recuperar protagonismo como árbitro en el comercio global del complejo girasolero, hoy dominado por los países del Mar Negro.
LA CAMPAÑA COMERCIAL DEL GIRASOL
Dicho esto, veamos cómo arrancó la campaña comercial 2025/26.
Con una oferta más que abundante, revivió el negocio de exportación de semilla. A la fecha se llevan anotadas 750.000 toneladas para embarques en el primer cuatrimestre del año y con la presencia del sistema cooperativo con un market share en torno al 60% del total anotado.
La Unión Agrícola de Avellaneda, la Asociación de Cooperativas Argentinas y Agricultores Federados Argentinos están activas en este negocio.
Y apareció una oportunidad de negocios con los países de Europa del Este, que con fallas en su producción están importando el girasol argentino para moler y reexportar los subproductos. Bulgaria y Rumania están al frente con esto. Pero también importan Francia, Países Bajos, Holanda, y Francia dentro de la Unión Europea.
Por eso la exportación implementó un estricto sistema de trazabilidad y análisis de laboratorio, para asegurar que los embarques cumplan con los altos estándares comunitarios. La idea es blindar el producto argentino frente a cualquier problema que pueda surgir por límites máximos de residuos admitidos.
Y si bien esto también es la oportunidad perdida de procesarlo acá y exportar los subproductos, lo cierto es que la industria aceitera ya está aggiornando sus plantas y ampliando la capacidad de procesamiento, como LDC y Molinos Agro han hecho últimamente.
Y AHORA, LOS ACEITES
Porque lo que se viene son los aceites.
En este sentido en dos meses y medio, la industria aceitera ya registró exportaciones por unas 400.000 toneladas, a un ritmo que no solo supera el promedio de las últimas campañas, sino incluso las mejores campañas.
Lo registrado para embarcar en enero supera en 145% al promedio de los últimos siete años, mientras que lo de febrero en 243 por ciento. En el gráfico adjunto se puede ver la registración de exportaciones por fecha de inicio de embarque de esta campaña (barras naranjas) contra el promedio de los últimos siete años (barras azules).
Así las cosas, nos enfrentamos a una campaña con un potencial de exportación de aceite que podría alcanzar las 2 millones de toneladas, con la India consolidándose como el principal importador. Y pensar que solo tres campañas atrás estábamos en un millón de toneladas exportadas.
Poniéndole números a lo que podría ser esta campaña, ¿por qué no soñar con un complejo girasol aportándole 3.200 millones de dólares al país?
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