Otro récord del “boom” ganadero: los feedlots explotan de hacienda y trabajan a máxima capacidad
Con 1,88 millones de cabezas en los corrales, el sistema marca un máximo histórico y exhibe un cambio estructural en la composición de la hacienda, impulsado por la retención a campo y una relación insumo-producto favorable.
Los feedlots argentinos atraviesan un momento bisagra. Con existencias que vuelven a marcar un máximo histórico en la cantidad de hacienda y una actividad sostenida, el engorde a corral consolida su papel como eslabón estratégico dentro de un esquema productivo que se está reconfigurando.
De acuerdo con datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), al 1° de marzo los establecimientos de engorde reportaban 1,88 millones de cabezas, un 9% más que en igual fecha de 2025, cuando el stock había alcanzado otro récord de 1,73 millones.
Sin embargo, más allá del volumen total, el dato más significativo que plantea el último informe del Rosgan surge al analizar la composición de esa hacienda.
HACIENDA 2026: MÁS RECRÍA Y MENOS DESTETE
En marzo de 2025, los terneros y terneras recién destetados representaban el 42% de las existencias en feedlot. Este año, su participación cayó al 31%. En contrapartida, los novillitos y vaquillonas, que un año atrás explicaban el 43% del stock, pasaron a concentrar el 53% de la hacienda encerrada.
La señal es clara: crece el ingreso de animales con mayor peso, luego de atravesar una etapa de recría a campo. El cambio, que comenzó a gestarse el año pasado, responde a una mayor retención en los establecimientos, donde se busca agregar kilos antes de la terminación a corral.
“En lo que va del año, la salida de terneros desde los campos muestra un ritmo significativamente más lento. Los movimientos resultan 26% inferiores a los del año pasado. Enero fue particularmente atípico: se trasladaron menos de 350.000 terneros y terneras para cría o invernada, cuando históricamente ese mes ronda las 600.000 cabezas”, sostiene el informe.
Aun así, la proporción de animales que ingresó a los corrales se mantuvo dentro de parámetros habituales, cerca del 25%.
MENOS INGRESOS, PERO CON MEJORES NÚMEROS
En febrero, la salida de terneros mostró un repunte y superó los 620.000 animales, aunque todavía por debajo de los 800.000 a 900.000 habituales para ese mes.
Sin embargo, el porcentaje destinado a feedlot cayó tres puntos. En términos absolutos, los corrales incorporaron unos 140.000 terneros, un 30% menos que el promedio de los últimos tres años.
Pese a este menor flujo, el negocio del encierre encuentra hoy un fuerte respaldo en la relación insumo-producto. Históricamente, cada kilo de novillito terminado permitía comprar entre 10 y 12 kilos de maíz; actualmente, esa relación se ubica en torno a los 20 kilos.
El maíz, que hasta mediados de enero cotizaba por encima de los $270–$280 por kilo, hoy se negocia alrededor de los $250, una baja cercana al 10%. En paralelo, la hacienda gorda subió más del 20% en los últimos 30 a 45 días: el novillito pasó de $4.300 a superar los $5.000 por kilo.
Este incremento refleja directamente los elevados valores de reposición, en un mercado con oferta muy ajustada de invernada liviana.
RETENCIÓN FIRME Y ZAFRA LENTA
Con el ternero por encima de los $6.500 y pisos superiores a los $7.000 para los más livianos, el incentivo a retener hacienda en el campo es contundente. El productor opta por postergar ventas y sumar kilos antes de desprenderse de los animales.
“Este contexto permite proyectar una zafra de ritmo moderado, con un faltante estructural que sostendría los valores a lo largo del año. Al mismo tiempo, los márgenes positivos en recría e invernada estimulan el ingreso de nuevos jugadores al negocio ganadero, más vinculados a la etapa intermedia que a la expansión de la cría”, dice el Rosgan.
La capitalización en vientres, por ahora, se observa principalmente a nivel de productor, a través de una mayor retención de hembras, más que por una expansión acelerada del stock de madres.
En síntesis, el sector transita una fase de reconfiguración productiva. La recría gana protagonismo, el feedlot consolida su rol como instancia estratégica de terminación y la favorable ecuación entre granos y carne sostiene los incentivos al encierre. Todo ello, bajo una oferta restringida que seguirá condicionando la dinámica del mercado en los próximos meses.
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