Datos agrícolas trazados: 27 millones de hectáreas ya transforman información en decisiones
DAT-CREA está profundizando su articulación con universidades, CONICET e INTA para convertir millones de registros productivos en conocimiento aplicado, con impacto directo en la gestión de los sistemas agrícolas.
Desde sus orígenes, el movimiento CREA construyó su identidad sobre una premisa clara: hacer mejor las cosas, campaña tras campaña, para sostener y potenciar la viabilidad ambiental, económica y social de las empresas agropecuarias.
En ese camino, el intercambio de experiencias, la experimentación a campo y la generación colectiva de conocimiento fueron siempre pilares centrales.
Con el paso del tiempo, esa lógica se tradujo también en una acumulación creciente de datos, cuya organización y análisis se volvieron estratégicos para dar un nuevo salto en la toma de decisiones.
En cultivos extensivos, las regiones CREA llevan adelante desde hace décadas cientos de ensayos por campaña, donde se evalúan variables de manejo, ambiente y tecnología con el objetivo de medir su impacto sobre la productividad y el funcionamiento de los sistemas.
A eso se suma la información que surge de los propios lotes de producción, donde cada productor y asesor toma decisiones apoyadas en el conocimiento compartido y genera resultados que retroalimentan el aprendizaje colectivo.
“Ese enorme caudal de información, proveniente tanto de dispositivos experimentales como de lotes comerciales, fue la base sobre la cual CREA comenzó a estructurar un sistema de gestión de datos cada vez más robusto”, cuenta José Micheloud, integrante de la unidad de Investigación y Desarrollo CREA.
La necesidad de ordenar, homogeneizar y dar trazabilidad a los registros se volvió clave para aprovechar de manera integral los millones de datos que se generan año tras año en la red.
DE LOS DATOS A UNA BASE ESTRATÉGICA
En la campaña 2017/18, desde el área de Agricultura de la unidad de Investigación y Desarrollo de CREA, nació DAT CREA, la base de Datos Agrícolas Trazados de los lotes de producción.
Su diferencial no fue solo reunir información, sino asegurar estándares de calidad, homogeneización de variables y trazabilidad histórica, permitiendo analizar los resultados no solo campaña por campaña, sino también en función del manejo acumulado de cada lote.
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Años más tarde se consolidó DATex, la base de datos de experimentos de CREA, que complementó a DAT CREA y terminó de conformar un ecosistema de información único en el agro argentino.
“Con el tiempo, ambas plataformas crecieron en volumen, profundidad y funcionalidades, hasta transformarse en un insumo clave para generar conocimiento a distintos niveles, siempre con un objetivo concreto: que la información vuelva al productor en forma de mejores decisiones”, describió Micheloud en un artículo de la entidad.
Hoy, DAT CREA integra datos de manejo, ambiente e indicadores físicos, económicos y ambientales provenientes de más de 27 millones de hectáreas, con series históricas que en algunas regiones alcanzan hasta 28 campañas.
“Una magnitud que explica por qué el foco ya no está solo en acumular información, sino en potenciar su valor a través del análisis avanzado y la vinculación con el sistema científico”, reaccionó el investigador de CREA.
PUENTES CON EL SISTEMA CIENTÍFICO
Con la consolidación de DAT CREA y DATex, CREA profundizó una estrategia que siempre estuvo presente en su ADN, pero que en los últimos años ganó escala: el trabajo conjunto con universidades, CONICET e instituciones de investigación. Estas vinculaciones permitieron abordar estudios interdisciplinarios, sumar miradas complementarias y desarrollar herramientas analíticas de mayor complejidad.
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“Muchos de estos trabajos derivaron en publicaciones en revistas científicas de alto impacto, con evaluación de pares, lo que garantiza la calidad del conocimiento generado. Sin embargo, el eje central no está puesto en la publicación académica en sí misma, sino en que los aprendizajes sean transferibles y aplicables a la producción real, aportando soluciones concretas para productores y técnicos”, se explayó.
En los últimos cuatro años se generaron cerca de 30 vinculaciones con investigadores de distintas especialidades, de las cuales más del 70% ya produjeron resultados o se encuentran en etapas avanzadas.
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En paralelo, CREA y CONICET sostienen desde 2019 un convenio para cofinanciar becas posdoctorales orientadas a temas estratégicos para la producción. Tras una primera cohorte, en octubre de 2025 comenzó una segunda etapa con tres becarios cuyos proyectos se apoyan fuertemente en los datos consolidados en DAT CREA y DATex.
DATOS MUESTRAN EL PRESENTE Y MODELAN FUTURO
Los trabajos desarrollados a partir de estas bases de datos abarcan un amplio abanico temático, que va desde tecnologías de manejo de cultivos y brechas de rendimiento hasta sostenibilidad de los sistemas, modelización de agroecosistemas y análisis del contexto económico y político.
Esa diversidad refleja el potencial de los datos para responder preguntas productivas, ambientales y estratégicas, tanto a escala de lote como de región.
A estas iniciativas se suman acciones específicas con organismos como el INTA, entre ellas la colaboración en la validación del mapa nacional de cultivos, aportando información clave para mejorar la caracterización de la agricultura argentina.
Desde CREA destacan que la priorización de estos trabajos es un proceso continuo y exigente, orientado a optimizar recursos y, al mismo tiempo, maximizar el impacto de los resultados. El objetivo final es claro: transformar datos en conocimiento útil, que ayude a tomar mejores decisiones en el corto, mediano y largo plazo.
En un contexto donde la información es cada vez más abundante pero no siempre aprovechada, DAT CREA se consolida como una herramienta estratégica que conecta producción, ciencia y gestión. Un engranaje silencioso, pero decisivo, para que el aprendizaje colectivo siga siendo una de las principales fortalezas del movimiento CREA.
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