El trigo toma aire: la baja en la urea mejora las expectativas de siembra y fertilización
La zona núcleo, que se encaminaba a una caída del 17% en el área de trigo, ahora tendría un recorte del 12%. También se proyecta una mayor incorporación de nitrógeno. En este marco, desde el sector semillero apuestan también por el cereal.
Tras lo que fueron las fuertes subas que sufrió la urea, como consecuencia del conflicto armado en Medio Oriente, los valores internacionales de este fertilizante clave para los cereales ha comenzado a ceder, lo que mejora las expectativas para una campaña de trigo que ya está en marcha en Argentina.
Puntualmente, los valores pasaron de alrededor de U$S 1.000 la tonelada a U$S 830, lo que modifica el escenario triguero.
Según un reciente informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, la baja en el área sembrada con este cultivo, que se estimaba en un 17% hace algunas semanas, ahora se proyecta en un 12% en la zona núcleo.
En números reales, eran 300.000 hectáreas las que se iban a perder, mientras que la cifra se achicó a 220.000.
En total, de este modo, se implantarían 1,6 millones de hectáreas, que constituiría la cuarta superficie más grande de los últimos 17 años en la región más productiva del país.
EL TRIGO RECUPERA TECNOLOGÍA
EL TRIGO TAMBIÉN MEJORA EN LA GENÉTICA
En tanto, el otro punto de mejora que está teniendo el trigo es la genética. “Las muy buenas condiciones ambientales registradas en gran parte de las regiones trigueras permitieron alcanzar rindes destacados y una producción récord a nivel nacional. Este escenario generó nuevamente entusiasmo en productores y asesores, reafirmando el rol estratégico del trigo dentro de las rotaciones agrícolas argentinas”, subraya Sebastián Ríos, Gerente Comercial de DONMARIO.
En ese contexto, la marca logró sostener su liderazgo en el mercado de trigo, impulsada principalmente por el desempeño de Catalpa, que por tercer año consecutivo se consolidó como la variedad más sembrada y comercializada del país.
Sintonía fina y eficiencia: el camino del trigo para maximizar rindes en una campaña desafiante
En este marco, si bien el inicio de la campaña 2026 estuvo marcado por una fuerte incertidumbre económica, desde la firma semillera líder confirman que en las últimas semanas comenzaron a aparecer señales que mejoraron notablemente las expectativas para el cereal.
“La caída del precio internacional del trigo, sumada al incremento en costos claves como fertilizantes y combustibles, llegó a generar márgenes negativos para muchas zonas productivas. Esto hacía prever inicialmente una caída importante en el área sembrada. Sin embargo, durante las últimas semanas comenzaron a aparecer señales mucho más positivas para el cultivo”, explica Ríos.
Entre los principales factores que impulsan el optimismo aparece la recuperación de los precios internacionales.
El trigo, que había iniciado la campaña en torno a los U$S 185 por tonelada, actualmente cotiza cerca de los U$S 215, mientras que las posiciones diciembre 2026 se ubican alrededor de los U$S 230 por tonelada.
A esto se suma un escenario internacional más favorable para Argentina. Las recientes proyecciones del USDA muestran una caída en la producción de trigo en Estados Unidos, mientras que Australia también podría registrar una merma significativa en su cosecha respecto de campañas anteriores.
Esta situación comenzó a generar una mejora en las cotizaciones internacionales y devolvió competitividad al cereal argentino.
En paralelo, las recientes medidas vinculadas a los derechos de exportación también aportaron señales positivas para el productor. La reducción de retenciones del trigo del 7,5% al 5,5% mejora los números del negocio y, según distintas entidades del sector, podría compensar gran parte del incremento que registraron insumos estratégicos como el gasoil y la urea en las últimas semanas.
“De concretarse un escenario de mayor alivio impositivo y mejores precios internacionales, el trigo volvería a posicionarse como un cultivo con márgenes muy competitivos”, sostiene el directivo.
En línea con lo expresado por la Bolsa rosarina, desde DONMARIO subrayan que el mercado pasó de proyectar una fuerte caída del área sembrada a estimar que la superficie podría mantenerse en niveles similares a los de la campaña pasada.
DONMARIO PROFUNDIZA SU ESTRATEGIA DE INNOVACIÓN
De esta manera, en paralelo al escenario comercial más favorable, DONMARIO continúa apostando fuerte a la innovación genética y a la renovación permanente de su portafolio de trigo.
Durante la campaña pasada, la marca lanzó tres nuevas variedades comerciales dentro del sistema Sembrá Evolución: DMCasuarina, de ciclo intermedio; DMTipa, de ciclo corto; y DM Araucaria, de ciclo largo.
“Estas variedades, una en cada grupo de ciclo, permitieron superar las 500.000 bolsas de semilla fiscalizada comercializadas, un número muy importante para el cultivo y para el crecimiento del sistema”, repasa Ríos.
Genética, rotación y sanidad: el trigo también se hace fuerte de la mano del recambio varietal
De cara a la campaña 2026/27, DONMARIO ya trabaja en la incorporación de tres nuevos materiales: DM Acacia, DM Eucalipto y DM Radal, posicionados estratégicamente en distintos grupos de ciclo.
Su objetivo es continuar acercando al productor materiales con mayor potencial de rendimiento, mejor perfil sanitario y mayor estabilidad productiva, buscando maximizar productividad y reducir riesgos en cada ambiente.
SEMILLA FISCALIZADA: UNA INVERSIÓN ESTRATÉGICA
Además, desde DONMARIO también remarcaron la importancia de revalorizar el uso de semilla fiscalizada en un contexto donde cada decisión productiva impacta directamente sobre la rentabilidad del negocio.
“Muchas veces, cuando se habla de semilla fiscalizada, la comparación se reduce únicamente al precio de la bolsa versus el costo de hacer uso propio. Y la realidad es que esa mirada queda incompleta”, indica Ríos.
En ese sentido, explicó que detrás de una bolsa de semilla fiscalizada existe una propuesta integral de valor que incluye acceso a genética de última generación, calidad de semilla, tratamiento profesional, trazabilidad, financiación, soporte técnico y una importante reducción de riesgos productivos.
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“La verdadera comparación debería contemplar todo el valor que existe detrás de una bolsa de semilla fiscalizada. Cuando el productor logra poner en valor todos estos atributos, el diferencial económico entre hacer uso propio y sembrar semilla fiscalizada se reduce significativamente”, agrega.
Y concluye: “En campañas desafiantes como las actuales, donde cada decisión impacta directamente sobre la rentabilidad, elegir genética de vanguardia y semilla de calidad deja de ser solamente un costo para transformarse en una decisión estratégica”.
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