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“El maíz y el sorgo son mucho más que granos: son estratégicos para generar empleo, arraigo e inversiones”

Fuente: Infocampo 26/05/2026 14:42:32 hs

El presidente del Congreso Maizar que se realizará este miércoles, Ramiro Costa, describe el presente del maíz y el sorgo, y el potencial de su transformación agroindustrial. Además, el análisis de la campaña 2025/26, cómo inicia la 2026/27 y el futuro de los agronegocios.

Este miércoles, el complejo Goldencenter de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) volverá a ser la sede del encuentro anual que reúne a toda la cadena del maíz y el sorgo: el Congreso Maizar.

Se trata de un evento organizado por la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), que bajo el lema “Del potencial a los resultados”, buscará en esta edición 2026 pondrá el foco en cómo transformar la capacidad productiva del sector en inversión, eficiencia operativa y empleo de calidad en todo el país.

Para ello, como es usual, el Congreso reunirá a referentes de la producción, la industria, el financiamiento, el comercio, la ciencia y el sector público para definir condiciones concretas que impulsen la competitividad, la transformación en origen y una hoja de ruta compartida.

En un mano a mano con Infocampo, Ramiro Costa, gerente general de la Bolsa porteña y presidente del Congreso Maizar, adelanta su visión sobre lo que se comentará durante el evento.

Pero también algunos datos y opiniones sobre el presente y futuro inmediato de la producción agroindustrial en Argentina.

EL PRESENTE Y FUTURO DEL MAÍZ Y EL SORGO

-Se viene un nuevo Congreso Maizar y te toca presidirlo, ¿En qué temas han hecho foco? ¿Qué objetivos se propusieron?
-El Congreso Maizar 2026 busca poner el foco en cómo transformar el enorme potencial que tiene la cadena del maíz y el sorgo en resultados concretos para la Argentina. No queríamos un congreso solo para describir problemas, sino para discutir competitividad, innovación, agregado de valor y reglas de juego que permitan crecer. El eje central este año es entender que el maíz y el sorgo son mucho más que granos: son energía, proteína animal, biocombustibles, tecnología, exportaciones y desarrollo federal. Son cultivos estratégicos para generar empleo, arraigo e inversiones en todo el país.

-Teniendo en cuenta esto, ¿Qué destacarías de la grilla y los temas?
-Armamos una agenda muy transversal, con participación del sector privado, especialistas técnicos, referentes internacionales y representantes del sector público. Vamos a hablar de inserción internacional, infraestructura, bioeconomía, sustentabilidad, innovación tecnológica, inteligencia artificial aplicada al agro y también de los desafíos regulatorios y geopolíticos que enfrenta hoy el comercio global. Uno de los focos importantes estará puesto en la necesidad de reducir las asimetrías que enfrenta Argentina para competir.

-¿Cómo cuáles?
-Tenemos productores y empresas muy eficientes, pero necesitamos mejorar las condiciones sistémicas para poder desplegar todo el potencial de la cadena. También vamos a trabajar mucho sobre sustentabilidad y buenas prácticas agrícolas, no como un concepto teórico, sino como una condición cada vez más importante para acceder a mercados y generar valor. Y otro objetivo central del Congreso es generar consensos. Maizar tiene una característica muy valiosa: logra sentar en una misma mesa a todos los eslabones de la cadena. En un contexto tan desafiante, creemos que construir diálogo técnico, serio y con mirada de largo plazo es más importante que nunca.

Ramiro Costa, gerente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y presidente del Congreso Maizar

LOS RESULTADOS DE LA CAMPAÑA 2025/26

-⁠Se está terminando una nueva campaña, ¿Qué números podrías compartir de los que te hayan llamado más la atención o sobre los que haya que poner el ojo de cara a la 2026/27?
-Uno de los datos más destacados de la campaña fue el desempeño del trigo, que alcanzó un récord de rendimiento nacional de 43,5 qq/ha (quintales por hectárea), consolidando además una de las mayores superficies sembradas de la serie PAS (Panorama Agrícola Semanal que configura la Bolsa). El cultivo logró capitalizar muy buenas condiciones hídricas durante gran parte del ciclo y mostró un desempeño sobresaliente en varias regiones productivas.

-Vayamos cultivo por cultivo, ¿Cómo estuvo el girasol?
-El girasol también tuvo una campaña histórica, con un rendimiento nacional récord de 23,6 qq/ha y una producción estimada en 6,6 millones de toneladas, marcando uno de los mejores resultados de los últimos años. El cultivo volvió a mostrar gran estabilidad y adaptación, especialmente en ambientes donde otras alternativas presentaron mayores limitantes.

-¿Y el plato fuerte de la gruesa? Soja y maíz…
-En el caso de maíz y soja, los resultados fueron positivos en términos generales, aunque con una marcada heterogeneidad regional. Se observaron desempeños muy destacados en el oeste bonaerense, con rindes que en muchos casos se ubicaron en niveles comparables a los de la zona núcleo, algo que hace algunos años era difícil de imaginar.

La cosecha avanza, los rindes explotan y siguen mejorando las estimaciones para soja y maíz

-En esta como en todas las campañas el clima jugó su partido. ¿Qué análisis hacen de cómo influyó en la 2025/26?
-Desde el punto de vista climático, fue una campaña que, en términos generales, acompañó. Sin embargo, dejó en evidencia nuevamente la alta sensibilidad del sistema productivo argentino a eventos extremos. Los dos meses más duros del verano generaron fuerte preocupación en gran parte del área agrícola, y las lluvias de fines de febrero y marzo terminaron siendo determinantes para sostener el potencial productivo en muchas zonas del país.

-Hablamos de kilos, de clima, ¿cómo resultó el número final en lo comercial?
-A nivel económico, la campaña también dejó números muy relevantes para toda la cadena agroindustrial. Los buenos resultados productivos estuvieron acompañados por un sólido desempeño exportador y una importante generación de divisas y recaudación, consolidando nuevamente al sector como uno de los principales motores económicos del país. Esto resulta especialmente significativo considerando el contexto argentino que nos caracteriza.

LO QUE VIENE PARA LA 2026/27

-¿Qué imaginan para trigo y cebada, que están poniendo primera?
-En términos generales, los números no reflejan una suba significativa de la superficie total de fina, sino más bien una redistribución interna entre cultivos y planteos productivos. En cebada se observa una tendencia de crecimiento moderado, principalmente en los núcleos cebaderos tradicionales. La lógica detrás de este movimiento responde a varios factores. Por un lado, las variedades cerveceras mantienen la flexibilidad de poder destinarse también al mercado forrajero, otorgando mayor margen comercial y reduciendo riesgo. Por otro, el cultivo permite algo más con el manejo de fertilización nitrogenada en un contexto de urea extremadamente cara, además de facilitar una entrada más temprana de soja de segunda. Con buenas condiciones climáticas, podríamos tener sorpresas, aun mas si mejoran los precios y la relación insumo producto previo a la etapa crítica en la cual se pueda dar un plus de al cultivo.

⁠-¿Qué otras cuestiones ponen en juego un precio alto de la urea y los fertilizantes?
-La calidad fue uno de los temas centrales de esta campaña, y el encarecimiento de los fertilizantes abre un interrogante de cara a la nueva campaña. En esta oportunidad el riesgo pasa más por un ajuste tecnológico en los planteos productivos. Con relaciones insumo/producto menos favorables, muchos productores podrían reducir dosis de fertilización, especialmente de nitrógeno, afectando potencial de rinde, pero también calidad comercial, particularmente en trigo. Por otro lado, comienzan a aparecer señales de cierta presión bajista sobre los precios internacionales de los fertilizantes. En Argentina todavía queda una ventana de tiempo importante antes del pico de implantación, por lo que el mercado seguirá de cerca cómo evolucionan los precios y cuál será la reacción de los distintos actores de la cadena comercial.

-¿Qué factor mantiene firme, todavía, esa superficie de fina?
-Hoy, la intención de siembra de fina logra sostenerse principalmente gracias a las muy buenas condiciones de humedad edáfica y a un escenario climático que, en principio, luce favorable. Sin embargo, sin ese respaldo climático, el impacto negativo de los costos de insumos sobre el área proyectada probablemente sería bastante mayor.

Ramiro Costa, durante su reciente participación en el congreso A Todo Trigo

LOS AGRONEGOCIOS DEL FUTURO

-¿Qué te entusiasma de los agronegocios que se vienen?
-Las oportunidades son múltiples. Cuando uno observa otros sistemas productivos o países competidores, toma dimensión de todo el potencial que todavía tiene Argentina para crecer, diversificarse y agregar valor dentro de los agronegocios. Hay muchísimo espacio para avanzar, no solo en producción, sino también en tecnología, industrialización, servicios, logística, trazabilidad, biotecnología y generación de información aplicada al agro.

-¿Qué tiene Argentina que te motiva a sentir todo eso?
-El país tiene algo muy valioso: conocimiento, capacidad técnica y capital humano. El productor argentino históricamente demostró una enorme capacidad de adaptación e innovación incluso en contextos complejos. Lo que muchas veces falta no es talento ni oportunidades, sino condiciones para poder desarrollar ese potencial. La estabilidad económica, reglas de juego previsibles, acceso al financiamiento e infraestructura son factores fundamentales para transformar buenas ideas en crecimiento sostenido.

-¿Y entonces? ¿Por qué no sucede?
-Para que ese potencial realmente se transforme en desarrollo sostenido, también hay que poner el foco en la formación, la capacitación y la generación de oportunidades son claves para acompañar una agroindustria cada vez más tecnificada y demandante de conocimiento. El desafío hacia adelante pasa por generar un entorno que permita invertir a largo plazo. Porque cuando aparecen condiciones más ordenadas, el agro argentino rápidamente responde incorporando tecnología, aumentando productividad y desarrollando nuevos negocios. Y ahí es donde probablemente estén las mayores oportunidades de los próximos años.

 

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-¿Por dónde creés que pasan las claves hoy del negocio agropecuario?
-No creo que hoy exista una única receta. Cada sistema debe analizarse por separado, considerando variables como el costo de la tierra, su aptitud productiva y el uso más eficiente para cada ambiente. También es clave seguir de cerca los mercados y apoyarse cada vez más en herramientas de cobertura, precios futuros y estrategias comerciales. En los principales cultivos eso está más desarrollado, pero en muchos otros sistemas todavía es nula o poca la disponibilidad de instrumentos que permitan reducir riesgos y dar previsibilidad.

-¿Qué rol juega lo financiero en este punto?
-Importante. La eficiencia financiera y el control de costos pasaron a ser tan importantes como la producción misma. En un contexto de márgenes ajustados, pequeños desvíos pueden cambiar completamente el resultado económico. Además, en Argentina las diferencias regionales pesan mucho. No es lo mismo producir cerca de puertos o centros de consumo que en zonas con mayores costos logísticos o menor infraestructura. La cercanía a determinados nichos o mercados específicos puede definir gran parte de la competitividad del negocio. Por eso, más que fórmulas generales, hoy las claves pasan por adaptarse a cada región, entender el contexto y tomar decisiones cada vez más precisas y eficientes.

-Hablo y entrevisto mucho a los productores y siento que después de mucho tiempo pensando que lo único o más importante era obtener más kilos, hoy también dedican tiempo y recursos a vender mejor. ¿Ves lo mismo? ¿Existe ese cambio? ¿Qué falta?
-Opino lo mismo, aunque creo que no es un cambio reciente, sino un proceso que viene dándose desde hace varios años. Hoy producir bien es la base, pero ya no alcanza por sí solo para garantizar un buen resultado económico. El clásico “PxQ” dejó de explicar toda la rentabilidad del negocio. Los costos de comercialización, la carga impositiva, la burocracia y las ineficiencias del sistema pueden terminar opacando incluso una muy buena campaña productiva. En ese contexto, muchos productores entendieron que no alcanza con obtener más kilos: también hay que gestionar mejor la venta, el financiamiento y la estrategia comercial. Con márgenes cada vez más ajustados, lograr un buen precio, capturar oportunidades de mercado y comercializar de manera eficiente puede marcar una diferencia tan importante como la productividad misma. Creo que el gran desafío hacia adelante es generar un entorno más estable y eficiente, que permita volver a poner el foco en producir más y mejor, sin que gran parte del esfuerzo se pierda en el camino.

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