Trigo: con perfiles cargados, la clave está en “afinar el lápiz” de la nutrición
Ante un escenario climático favorable por el fenómeno de El Niño, desde Profertil remarcan que la estrategia de fertilización desde el inicio es determinante para transformar el agua disponible en rendimiento y calidad panadera.
La campaña de trigo en Argentina se encamina con expectativas renovadas gracias a la recuperación de las reservas hídricas en gran parte de la región productiva.
En ese contexto, desde Profertil, la única productora de urea del país y abastecedora de cerca del 50% de la cadena agroindustrial, advierten que disponer de agua es apenas una parte de la ecuación para alcanzar altos rindes.
Durante el congreso A Todo Trigo, Mirta Toribio, jefa de Investigación y Desarrollo, Marketing y Comunicación Comercial de la compañía, aseguró que el gran desafío pasa por lograr una nutrición eficiente y planificada desde el arranque de la campaña.
“El año para el trigo está dado ya que va a tener el agua suficiente para poder llegar a esos rendimientos potenciales, pero también es muy importante acompañar con la fertilización nitrogenada. No podemos hacer trigo sin nitrógeno”, enfatizó.
NITRÓGENO, CLAVE PARA CONSTRUIR RINDE
La especialista explicó que el nitrógeno no solo impulsa el crecimiento del cultivo, sino que también determina la calidad final del grano y su aptitud panadera.
“Sabemos que el nitrógeno es fundamental no solamente para el desarrollo del cultivo, para el macollaje y para pensar en ese rendimiento potencial en el desarrollo de las espigas, sino también para construir la calidad del grano de trigo. Y esa calidad se construye desde el inicio”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que uno de los errores más frecuentes de las últimas campañas fue retrasar las decisiones de manejo nutricional esperando definir aplicaciones sobre etapas avanzadas del cultivo.
“No podemos esperar a los últimos estadios del trigo para pensar en aplicaciones destinadas a calidad. Si no se construye un buen plan de fertilización desde el inicio, no vamos a tener ni el rendimiento ni la calidad de ese trigo”, advirtió.
DIAGNÓSTICO Y EFICIENCIA
Para Toribio, el escenario actual obliga a los productores a maximizar la eficiencia de cada kilo de nutriente aplicado. Allí, el análisis de suelo aparece como una herramienta indispensable para tomar decisiones precisas y evitar pérdidas económicas.
“Este año es para pensar en afinar ese lápiz, en ser eficientes con el uso del nitrógeno. Y para ello es fundamental contar con herramientas de diagnóstico como el análisis de suelo”, explicó.
La ingeniera remarcó que el diagnóstico debe contemplar no solo nitratos, sino también fósforo, azufre y materia orgánica, variables que permiten ajustar estrategias de nutrición más equilibradas.
La evolución tecnológica también juega un rol central en la campaña triguera. Según Toribio, hoy existen herramientas que permiten monitorear el cultivo en tiempo real y adaptar las dosis de fertilización de acuerdo con la demanda efectiva de la planta.
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Entre ellas, destacó el uso de sensores remotos, imágenes satelitales con índices NDVI y plataformas digitales de gestión agronómica. “Usemos herramientas que nos ayudan a analizar y después hagamos ese plan, pero no dejemos de pensar en fertilización porque sería un grave error tener la posibilidad del agua y no pensar en tecnología de fertilización”, señaló.
NUTRICIÓN BALANCEADA PARA POTENCIAR EL NITRÓGENO
Otro de los conceptos que destacó la referente de Profertil fue la necesidad de avanzar hacia esquemas de nutrición balanceada, entendiendo que el nitrógeno necesita de otros nutrientes para expresar todo su potencial.
“Pensemos también en una fertilización balanceada porque hay una sinergia entre el nitrógeno y el fósforo, y entre el nitrógeno y el azufre, donde los otros nutrientes ayudan a ser más eficientes en la toma del nitrógeno por parte del cultivo”, explicó en diálogo con Infocampo.
Además, recordó que la campaña pasada dejó como enseñanza el impacto que puede tener una estrategia nutricional deficiente en un año climáticamente favorable.
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“No cometamos ese error. Pensemos desde el inicio ese plan de fertilización. Este año sabemos que vamos a contar con agua, así que lo que tenemos que hacer es afinar el lápiz y ser más eficientes”, insistió.
REDUCIR PÉRDIDAS Y GANAR EFICIENCIA
La especialista también puso el foco en la eficiencia de aplicación, especialmente para minimizar pérdidas por volatilización y asegurar que el cultivo disponga del nutriente en los momentos de mayor demanda.
“Cada kilo de nitrógeno que nosotros vamos a aplicar se va a traducir en rendimiento y calidad. Entonces tenemos que ser eficientes”, afirmó.
Por último, desde Profertil adelantaron que continúan trabajando en nuevas tecnologías orientadas a mejorar la eficiencia de uso del nitrógeno y reducir el impacto ambiental de la fertilización.
“Estamos trabajando con nuevos principios activos que ayudan a mejorar la eficiencia de uso del nitrógeno, como inhibidores de la nitrificación o dobles inhibidores, para que ese nitrógeno contenido en el grano de urea sea cada vez más eficiente y podamos evitar pérdidas”, concluyó Toribio.
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