“Ser productor en Argentina es como estar en un Fórmula 1: no le podés errar porque los costos son impresionantes”
Guillermo Cerono es un productor de papas de la zona de Balcarce. Comenzó en su juventud y hoy es uno de los principales abastecedores de McCain. Relata los secretos de este cultivo y las peripecias de hacer agricultura en nuestro país: "Hay que ser medio especial".
“El que es papero, muere papero”, fue uno de los testimonios que recolectó Infocampo en el reciente Regen Summit organizado en Laguna de los Padres, por la empresa McCain Foods.
El punto es lógico: la zona sudeste de la provincia de Buenos Aires es una de las mecas de la producción de papa no solo en la Argentina, sino en Latinoamérica. Es por eso que la alimenticia que organizó el evento tiene desde hace casi 30 años su fábrica en las afueras de Balcarce.
También, porque a fines del año pasado la estadounidense Lamb Weston inauguró en Mar del Plata su propia planta procesadora, con capacidad para industrializar unas 300 toneladas al día. ¿El destino de la producción? Se calcula que un 80% irá a mercados externos.
McCain, su gran competidor, quiere seguir haciendo base en el sudeste justamente por las inmejorables condiciones que ofrecen los suelos, pero también por algo que no se explicita mucho, pero que todos puertas adentro del sector lo saben: la expertise y la cultura ‘papera’ de los productores locales.
PRESENTE Y FUTURO DE LA PAPA BONAERENSE
Justamente el gerente de Productores, Agronomía y Sustentabilidad de McCain Argentina, Pablo Bisio, había definido al lugar como “una de las principales zonas paperas del mundo, que lo seguirá siendo”. Afirmó también la intención de mantener la posición geográfica.
“Con lo cual, estando una fábrica líder de papas fritas en este enclave, lo que se busca es mantenerlo y seguir para mantener el negocio”, sumó y redondeó la idea: “Además son cuestiones estratégicas: a nivel Latinoamérica hay un mercado que abastecer y tener esta zona de producción te pone muy competitivo”.
El modus operandi de las industrias es un acuerdo a través de un contrato con los productores abastecedores. Ambas partes pactan un volumen determinado de toneladas a ser entregadas y el precio a pagar, y luego las empresas indican cuánta papa será demandada desde lo fabril.
Otra empresa jugadora en el sector, y muy importante, es PepsiCo. La diferencia es que no compra “papa bastón” como MacCain o Lamb Weston, sino que se aboca a la variedad “chip”, ideal para snacks y otros productos.
Lógicamente los mismos productores tienen la libertad de producir papas que comercializan de manera directa a distribuidores que envían las bolsas a mercados concentradores de las grandes ciudades, aunque la firma de contratos con industrias les permite a los mismos hacerse de una estabilidad que todo productor busca asegurarse.
“El papero muere papero porque es un riesgo muy alto producirla, y es un cultivo muy cambiante: una campaña te puede ir muy bien y en otra te puede ir muy mal. Entonces, no es para entrar y salir o pensar en hacer cereal, luego maíz, luego papa, etc. No es lo común”, explicaron a este medio en el evento, pero con reservas.
La fuente indicó que la inversión inicial por hectárea puede rondar los u$s 10.000, pero que en ningún caso baja de u$s 8.000. Incluso otro de los productores consultados habló de un número mayor. ¿Los principales gastos? Fungicidas y la necesidad de hacerse de equipos e infraestructura para riego. “Toda la papa de la zona se riega”, explicó.
“La papa es un cultivo que se hace en siembra convencional, no en siembra directa. Y los productores de cultivos extensivos hoy en día la gran mayoría hacen directa. Ahí sucede que, luego, muchos no te quieren alquilar el campo para hacer papa ‘porque lo vas a romper’, porque ‘lo vas a degradar’. Algo que es cierto, pero a la vez no tanto: con la biodiversidad y determinados productos se puede tener un menor impacto”, remarcaron a Infocampo.
UNA VIDA EN TORNO A LA PRODUCCIÓN DE PAPAS
“Mi nombre es Guillermo Cerono, soy productor de papas de la zona de Balcarce. Le vendo papa a McCain y también al mercado “fresco”. Me dedico desde mi juventud, en el campo de mi familia, cuando empecé a andar en los tractores. En aquel tiempo sembrábamos 30 hectáreas. Ahora estamos en 300 y de ese número unas 220 son para abastecer a McCain”, explicó.
–¿De qué se trata el camino hacia multiplicar tanto una superficie y una producción?
-Son muchos años de aprendizaje. El contrato nos ha permitido cierta estabilidad que antes no existía, a pesar de que se está pasando un momento medio difícil ahora, porque también las fábricas están complicadas.
-¿Qué producía el campo familiar antes de la llegada de MacCain?
-Estamos hablando de la década del 80’. En ese tiempo ya hacíamos papa, pero para 1998 hicimos el primer contrato, de unas 15 hectáreas. Ahora son 220. Tengo la suerte de pertenecer al grupo de los siete productores estratégicos de la empresa y eso nos otorga algunas facilidades. Hemos tenido años difíciles por lo climático y que a todo el mundo le sobró papa.
-¿Qué significa eso?
-Que me tocó disquear, pasar el disco en unas 60 hectáreas el año pasado. Me tocó regalar 30 viajes de papa que estaban almacenadas para comercializar sobre fin de año, y la fábrica no me las tomó. Si bien me compensó económicamente una parte, el año pasado fue un año malísimo.
-¿De los peores que se recuerden?
-Yo diría que sí, porque hubieron dos o tres años buenos y entraron jugadores nuevos a la cancha que no tenían nada que ver con la papa, porque les parecía que era un gran negocio. Pero la papa no es como el trigo que lo podés guardar de una campaña para otra, la papa cumple su ciclo y se termina. Y bueno, la cantidad de papa que se tiró, se disqueó, se abandonó el año pasado, fue impresionante.
-¿A qué se refiere con los jugadores nuevos?
-Que por ejemplo en Balcarce alguien que tenía una pizzería o casa de comida se puso a sembrar 80 hectáreas de papa. Ese es el ejemplo. Y bueno, y varios pooles que no le daban los números con los cereales o les daban muy finitos, como manejan plata de terceros entraron en el negocio. Pero como te decía: la papa se tiene que comercializar dentro de los meses siguientes. Es como una verdura, una hortaliza. Después ya no sirve.
-¿Y cuál es el principal beneficio que usted le encuentra a seguir produciendo a papá?
-Bueno, es un cultivo intensivo. Por ejemplo, yo tengo una sociedad con mi hermano, estamos semblando alrededor de 3.000 y pico hectáreas de cereal entre trigo, maíz, girasol, soja. También hacemos ganadería. La papa en menos hectáreas permite en un año bueno alcanzar una rentabilidad equivalente a 3000 hectáreas de cereal. Pero bueno, los años malos también influyen, porque puede llover mucho y que la papa se te pudra. Pero bueno, es en lo que estamos y seguimos haciendo esto porque es lo que sabemos hacer.
-¿Un año bueno para la papa lo marca el poder de compra de la industria y lo que les paga, o la capacidad de consumo del mercado interno?
-Yo diría que tienen que ser las dos cosas, porque cuando el consumo interno no vale, por ahí las fábricas abusan de su poder en lo que es el valor del contrato que se hace anualmente. Y tiene que haber un equilibrio, o sea, son necesarias las dos cosas.
-¿A quiénes principalmente le suelen vender los productores de esta zona?
-Hoy está Lamb Weston, a 10 kilómetros de acá, que montó una fábrica inmensa pero está trabajando al 25%. No sé por qué. Dicen que no hay consumo. Y después está Simplot, de Mendoza, que contrataba papa de acá y ahora se va a arreglar con la papa de Mendoza y no a contratar papa en el sudeste. Además, cámaras frigoríficas para guardar papa hubo un boom de construir.
-¿Y qué pasó?
-No sé, pero hoy están sobrando. Es un interrogante. El consumo está bajo pero a la vez sobran las cámaras. No sé dónde está esa papa, porque o no está o no sé qué destino tendrá. Pero nadie las está alquilando para guardar. Mucha gente la hizo como negocio y en vez de hacer un departamento para alquilar, hizo cámaras.
-Es decir que están las cámaras, pero no tienen papa.
-Hoy están sobrando, están vacías. Y no encuentran quién las llene.
-¿Cuál es la principal desventaja que le ve, al menos hoy, a producir papa?
-Bueno, una cosa complicada es conseguir campo. La papa necesita campo que tenga un descanso, que no se haya sembrado papa durante 5 o 6 años, y ese tema está complicado. Este año se está facilitando un poco porque el cereal tiene un precio medio bajo y hubo una seca muy grande. Entonces hay estancias que, por ejemplo, en otro momento me alquilaban y luego me dejaron de alquilar, y hoy me están llamando otra vez para alquilarme.
-¿Qué tiene el suelo de esta zona para que se considerado un gran polo productor?
-Bueno, yo gracias a McCain y a estar en el grupo de los productores estratégicos, todos los años hay viajes y nos pagan los vuelos a lugares como Alemania, Países Bajos, Sudáfrica, Canadá, Estados Unidos, Brasil, Australia y Nueva Zelanda. Y bueno, si bien nuestras tierras son muy buenas, a veces el clima no es estable. Por ejemplo, en Estados Unidos, ellos siembran en un desierto. Entonces, tienen el río Columbia que pasa por esa zona, tienen represa hidroeléctrica y la energía muy barata, y son todos riegos por pivot central. Entonces le ponen el agua cuando la papa la necesita. Nosotros acá a veces, como este año tuvimos un verano muy seco, regamos mucho, es mucho costo y ahora que tenemos que cosechar llueve demasiado. Y ellos tienen otra ventaja: que el suelo no tiene nada, entonces le ponen lo que la papa necesita. Por eso lo que es bueno de acá es que nuestro suelo es rico, aunque a veces nos entrega esa riqueza cuando ya la papa no la necesita, en el final del cultivo. Y eso hace que por ahí se deformen de golpe, la papa crece, que baje la meteria seca. Eso es fundamental para la industria.
-Salgamos de la papa: ¿Cómo es ser productor agropecuario hoy en la Argentina?
-Hay que ser medio especial. Y de papa, más. Hay que hacer de cuenta que estás sentado en un Fórmula 1, no le podés errar porque los costos son impresionantes y si no te cubriste te fundís.
-¿En cuánto está ese costo hoy?
-Casi u$s 11.000 por hectárea. Otro cultivo, el trigo, andará en u$s 800 dólares, u$s 900.
-Pero la rentabilidad que ofrece entusiasma.
-Siempre se habló de 10 a 1. Pero los cultivos intensivos hacen que vivas arriba de ellos, cuidándolos.
-¿Cómo es la ventana de tiempos de la papa?
-Es un proceso largo porque vos empezás ya en esta época a buscar los lotes para la próxima campaña, porque es todo arrendado. El 95%, como hay que rotarlos mucho, y no son campos propios de los productores sino arrendados, tenés que buscar los lotes. Empezás ahora y te los entregan en junio, empezás alguna labor y la siembra empieza normalmente entre septiembre y octubre. La cosecha empieza en enero la temprana y se prolonga hasta fin de mayo lo que es para fábrica.
-¿O sea que yo puedo ser productor de papa y abastecedor, pero no saber dónde invertiré en la campaña siguiente?
-Sí, es así. Pero igual pasa en la mayoría de los cultivos, donde se da en campo arrendado. El que es dueño de campo es el que se lleva la mayoría. A mí, como productor de cereal, me dicen ‘si el Gobierno sacara las retenciones…’. Pero no sé.
-¿Qué cosa?
-Que si las sacaran, ese plus es para el dueño del campo, no es para mí. Lo que sí es bueno es producir al mismo dólar que vale el ‘verde’. Eso es impensable, porque vendías a un dólar de $300, pero menos las retenciones. Y el dólar valía $800, o $1.000. Si vos querías tener alguna pequeña aspiración de comprar algo que valiera en dólares billetes como una propiedad o un pedacito de campo, era inalcanzable.
-¿Y qué pasa hoy con la idea de salir a comprar un campo? ¿Es viable?
-Para el pequeño y mediano productor es imposible. Por eso ahora cuando se habla de cambiar la ley para que puedan comprar los extranjeros, a pesar de que yo estoy de acuerdo con muchas de las políticas de este Gobierno, con esa no estaría de acuerdo, porque haría subir un 30 o 40% más los campos y nos quedarían cada vez más lejos a los que venimos hace 40 años trabajando los campos.
-¿Su escala productiva es la de la mayoría de los productores de esta zona?
-Sí.
-¿Hubo que reconvertirse mucho en las formas y en el manejo de la producción para adaptarse a esta agricultura regenerativa y sustentable?
-Sí, bastante. Y encima también hay que usar productos más caros. Otro de los problemas que tiene este sistema de sustentabilidad es lo que yo te decía recién: en otros países el productor es el dueño del campo. Yo no le puedo decir al que me arrienda el campo, porque es lo que me preguntaste. “No sé dónde voy a sembrar el año que viene”. Eso hace que pujemos entre otros productores a ver quién paga más. Yo (dueño de campo) no le puedo decir (a quien alquila) que el suelo ‘tiene que estar cubierto de acuerdo a este plan porque lo pide’ a alguien que me va a alquilar por una campaña. Luego se le alquilará a otro. Esa es la parte que veo difícil, y más que el manejo. O sea, yo como productor trato de hacer lo mejor posible para que dentro de 5 o 6 años, y ojalá que viva, no lote esté lo mejor posible para poder volverlo a sembrar. No lo voy a destruir a propósito.













