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Semillas del INTA viajan al espacio: participarán de un estudio sobre cómo responden los cultivos a condiciones extremas

Fuente: Infocampo 19/03/2026 07:53:31 hs

En el marco de un acuerdo internacional con la Orion Space Generation Foundation, el INTA aportará semillas de quinua que serán enviadas en una cápsula experimental durante un vuelo espacial previsto para el segundo trimestre del año.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) dio a conocer una importante novedad que marca la importancia del desarrollo científico aplicado a la producción de alimentos.

Semillas de quinua desarrolladas por el organismo participarán de un viaje al espacio, en el marco de un acuerdo con la Orion Space Generation Foundation.

La colaboración se enfoca en la contribución de material genético de quinua variedad Morrillos (Chenopodium quinoa), que ha sido desarrollado y preservado por investigadores del INTA, después de más de 10 años de estudios agronómicos.

La elección de esta planta nativa de los Andes se debió a su capacidad de adaptación a ambientes hostiles y su valor nutricional, dos características que la convierten en un modelo para estudiar tolerancia biológica en condiciones de estrés extremo.

Esta iniciativa articula una red científica que integra la Universidad de San Pablo-T —representada por Matías Rhomer y Catalina Lonac—, los equipos técnicos del INTA San Juan y Tucumán, la Fundación Miguel Lillo y diversos socios internacionales. “Lo que nos une es el objetivo de entender cómo responden los sistemas biológicos al ambiente espacial y producir información útil tanto para futuras misiones como para la innovación agrícola”, explicaron los investigadores.

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Así, las semillas del INTA integrarán una cápsula diseñada para registrar variables ambientales durante el vuelo. La experiencia forma parte de una línea de investigación iniciada en 2019 junto a la Universidad de York, Lassonde School of Engineering, en Canadá. Sus primeros resultados se publicaron en 2022 tras analizar el comportamiento de semillas expuestas a irradiación energética comparable con procesos que ocurren en el espacio.

ACUERDO INVESTIGATIVO

El envío del material vegetal se formalizó mediante un Acuerdo de Transferencia y Evaluación de Material (ATM) firmado entre el INTA y la Orion Space Generation Foundation. El convenio establece el uso exclusivo del material para investigación y fija condiciones de trazabilidad, confidencialidad y protección de los recursos genéticos involucrados.

Claudio Galmarini, director del Centro Regional Mendoza–San Juan del INTA, destacó que la participación institucional se inscribe en una larga trayectoria de conservación y valorización de recursos genéticos vegetales.

“El INTA tiene un largo camino recorrido en la caracterización de recursos genéticos, así como en programas de mejoramiento genético; participar en esta iniciativa internacional con semillas de un cultivar de quinua, especie de gran valor alimenticio, obtenido por nuestra institución, representa todo un desafío y abre las puertas a oportunidades insospechadas de colaboración”, admitió.

“Este acuerdo nos permite aportar material vegetal con trazabilidad científica y asegurar que su utilización se limite estrictamente a investigación”, señaló Galmarini.

Además, según el directivo, posibilitará desarrollar estudios fisiológicos, genómicos y experimentos “tanto en laboratorios terrestres como durante la misión espacial”.

GRANDES CUALIDADES BIOLÓGICAS

Las semillas fueron provistas por el equipo del INTA San Juan integrado por Lucas Guillén, Gonzalo Roqueiro y Nadia Bárcena. Esto se realizó en el marco del Proyecto de Mejoramiento Genético de Cultivos Industriales coordinado por Paola Fontana. Además, se realizó en articulación con profesionales de otras unidades del organismo a través de la Red Quinua.

De acuerdo con Guillén, la elección de la quinua responde a sus cualidades biológicas y a su valor estratégico como cultivo. “La quinua es una especie resiliente. Puede crecer en ambientes con salinidad, sequía y amplitudes térmicas considerables. Eso la convierte en un modelo interesante para estudiar cómo responden las plantas frente a condiciones extremas”, explicó.

El superalimento y supercultivo que pide su oportunidad productiva

Según el investigador, comprender la respuesta de las semillas a ambientes de alta radiación y estrés puede generar información clave para la agricultura del futuro. “El objetivo es generar conocimiento sobre los mecanismos de tolerancia de las plantas. Ese aprendizaje puede trasladarse luego al desarrollo de cultivos más resistentes para la producción en la Tierra”, agregó Guillén.

POTENCIAL A LA VISTA

Para el sector agropecuario, el interés de este tipo de investigaciones radica en su potencial aplicación en la producción terrestre. El espacio funciona como un laboratorio natural de condiciones límites: alta radiación, escasez de agua, suelos minerales pobres y variaciones térmicas extremas.

Estudiar cómo reaccionan las semillas frente a estos factores permite identificar mecanismos de adaptación que luego pueden aprovecharse en programas de mejoramiento genético.

El proyecto es coordinado por la investigadora tucumana Pamela Such Stelzer, vinculada al SETI Institute y a la Universidad de San Pablo-T, quien lidera el desarrollo de tecnologías asociadas al aprovechamiento de recursos in situ para exploración espacial.

 

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