La luz amarilla de la sequía también llega a la carne: un dolor de cabeza en medio del “boom” ganadero
Según un informe del Rosgan, aproximadamente el 15% del rodeo nacional, unas 7,5 millones de cabezas, se encuentran actualmente en zonas bajo algún grado de riesgo por sequía. Es un problema de cara a la necesaria recuperación del stock.
En un contexto de escasez de hacienda y firmeza en la demanda externa, el mercado ganadero argentino atraviesa un momento bisagra.
Según el último informe del Rosgan, el desafío es claro: iniciar una fase de retención que permita recomponer el stock sin generar restricciones significativas en la oferta de carne.
Durante el último año se faenaron 13,6 millones de cabezas, con una producción total de 3,15 millones de toneladas y un peso promedio de 231 kilos por res.
En comparación interanual, la faena cayó 2% y la producción retrocedió apenas 1%, gracias a una mejora en el peso medio de los animales. Sin embargo, la menor extracción no alcanzó para revertir la caída del stock bovino.
Desde el Rosgan advierten que “cuando se conozcan los datos al 31 de diciembre de 2025, volverán a registrarse bajas que, aunque más moderadas que en años previos, seguirán postergando la recuperación del rodeo”. La señal es inequívoca: el proceso de reconstrucción aún no logra consolidarse.
Para que esa recuperación comience a materializarse, la faena debería disminuir todavía más este año. Ello implicaría un esfuerzo adicional en términos de producción por animal, profundizando estrategias como las recrías pastoriles integradas al corral, favorecidas hasta ahora por un contexto climático más benigno para estos sistemas.
EQUILIBRIO ENTRE TERNEROS Y FAENA
El informe pone el foco en una relación estructural: la producción de terneros frente al nivel de faena. “Es este vínculo el que define el balance entre ingresos y egresos del rodeo durante un período determinado”, sostienen desde el mercado ganadero.
Tanto la cantidad de terneros que ingresan al sistema como la producción de carne por animal en stock dependen de dos grandes variables: las prácticas de manejo —controlables— y el clima —incontrolable—. Es justamente este último factor el que hoy genera mayor incertidumbre.
Por ese motivo, el Rosgan decidió centrar su análisis en el escenario climático actual, evaluando qué proporción de la producción se encuentra bajo riesgo potencial y cómo se compara esta situación con eventos anteriores.
Para ello, volvió a tomar como referencia el Sistema de Información sobre Sequías para el Sur de Sudamérica (SISSA), que clasifica las condiciones hídricas en distintos niveles: desde “anormalmente seco” hasta “sequía excepcional”, siguiendo los criterios del United States Drought Monitor.
Las categorías críticas abarcan desde “sequía severa” hasta “sequía excepcional”, consideradas potencialmente determinantes para la producción ganadera.
UN MAPA QUE ENCIENDE LUCES AMARILLAS
Si bien a esta altura del año pasado la región pampeana atravesaba un escenario seco, predominaba la categoría de “sequía moderada” y los focos más severos fueron acotados y de rápida disipación tras las lluvias de febrero.
El verano actual muestra un panorama diferente. Gran parte de la franja oeste, especialmente en La Pampa, San Luis y el sur de Córdoba, atravesó diciembre y enero marcadamente secos. En los últimos días de enero, las altas temperaturas y la persistente falta de precipitaciones agravaron el cuadro, extendiendo el impacto hacia amplios sectores de Buenos Aires.
El dato resulta llamativo: zonas bonaerenses que meses atrás estaban bajo agua hoy presentan déficits hídricos de moderada magnitud.
Según el relevamiento, Córdoba tiene un 44% de su territorio bajo sequía extrema a excepcional; San Luis, 32%; Buenos Aires y La Pampa, 22%; y Neuquén, 12%, frente a un promedio nacional del 9%.
El punto crítico es que Buenos Aires, Córdoba, La Pampa y San Luis concentran el 54% del rodeo nacional y aportaron cerca del 60% de los terneros del último año, con una relación ternero/vaca del 73%, superior al promedio nacional del 66%. Es decir, el corazón productivo está parcialmente bajo riesgo.
¿CUÁNTO RODEO ESTÁ COMPROMETIDO?
Al ponderar el 9% del área nacional afectada según el stock bovino por provincia publicado por el Senasa al 31 de diciembre de 2024, el Rosgan estima que aproximadamente el 15% del rodeo nacional, unas 7,5 millones de cabezas, se encuentra en zonas bajo algún grado de riesgo por sequía.
No obstante, el informe introduce una comparación clave: “En términos relativos, representa menos de un tercio de la hacienda afectada durante la sequía 2022-23, cuando prácticamente el 50% del territorio nacional estuvo bajo riesgo severo, afectando a más de 26 millones de cabezas”.
Además, los principales modelos que monitorean el fenómeno ENSO indican que las condiciones de La Niña continúan debilitándose y podrían disiparse hacia marzo.
La probabilidad de persistencia durante el resto del verano se redujo al 20%, mientras crece la chance de transición hacia un escenario neutral entre febrero y abril.
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Existe alta expectativa respecto de las lluvias previstas para las próximas semanas. De concretarse, podrían aliviar a zonas de Córdoba, el oeste bonaerense, La Pampa y San Luis, donde hoy se concentra el mayor riesgo.
En caso contrario, podrían observarse salidas más rápidas de hacienda desde los campos. Sin embargo, el Rosgan aclara que “esto no implicaría necesariamente un encierre anticipado ni un aumento de remisiones a faena”, ya que se trataría de un fenómeno transitorio y territorialmente limitado.
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