La recría gana protagonismo y se articula con el feedlot: los datos que anticipan un nuevo mapa ganadero
Los movimientos de hacienda muestran cambios en el destino de los terneros y en la dinámica de los feedlots. Crece la integración entre sistemas pastoriles y corrales, con señales que podrían redefinir la eficiencia productiva de la cadena.
La evolución de los sistemas de recría pastoril comenzó a mostrar señales concretas de transformación durante el último año, especialmente en relación con el destino de los terneros.
De acuerdo con las estadísticas de traslado de animales publicadas por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), se observa una recuperación gradual en la proporción de terneros y terneras que salen de los campos de cría hacia otros establecimientos de recría o invernada, en lugar de ingresar directamente a corrales de engorde.
“Si bien no se trata de un indicador concluyente, los registros oficiales evidencian que durante 2025 más del 76% de los terneros/as egresaron de los establecimientos de cría con destino a campos que no están registrados como feedlots“, expresó el último informe del Rosgan de la BCR.
Este comportamiento marca un giro incipiente en la lógica productiva, donde la recría a campo vuelve a ganar protagonismo dentro del esquema ganadero.
En paralelo, el seguimiento de los movimientos de hacienda permite analizar qué está ocurriendo dentro de los corrales de engorde, un eslabón clave en la terminación de animales.
“Lejos de mostrar un retroceso en su actividad, los feedlots exhiben una mayor participación en el total de la faena, lo que evidencia un proceso de mayor articulación con los sistemas pastoriles”, sostienen los especialistas.
Según los datos oficiales, durante 2025 el 33% de los animales faenados provino directamente de feedlots. A su vez, al menos un 5% adicional recibió algún tipo de intervención en corrales antes de su faena.
En conjunto, esto implica que cerca del 37% del total de animales procesados durante el último año atravesó un sistema de engorde a corral, un nivel que supera claramente el 33% registrado seis años atrás.
FEEDLOTS MÁS INTEGRADOS Y PROTAGONISTAS
Al analizar la composición de los ingresos a los corrales de engorde, la relación entre machos y hembras se mantiene relativamente estable en los últimos seis años.
Los machos representan entre el 55% y el 57% del total de ingresos, mientras que las hembras oscilan entre el 43% y el 45%, sin evidenciar cambios estructurales en la distribución por sexo.
Dentro de esta tendencia, el año 2020 mostró un incremento en la participación de hembras, asociado a las restricciones forrajeras derivadas de la sequía. Sin embargo, hacia 2025 la proporción volvió a estabilizarse en torno al 43% de los ingresos totales a los feedlots.
Donde sí se detectan cambios significativos es en la composición de las categorías de machos que ingresan a los corrales. Durante los últimos tres años se observa una disminución en la participación de terneros livianos, mientras que aumenta el ingreso de novillitos y novillos destinados a la terminación final.
Entre 2020 y 2025, los novillitos y toritos incrementaron su participación del 20% al 23% dentro de los ingresos a feedlot. En el caso de los novillos, el crecimiento fue del 6% al 8%, consolidando una tendencia hacia animales con mayor desarrollo previo antes de ingresar al engorde intensivo.
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CAMBIOS ESTRUCTURALES
El análisis de la evolución reciente permite identificar dos conclusiones relevantes sobre el funcionamiento del sistema ganadero.
En primer lugar, la mayor faena de hembras registrada en los últimos tres a cuatro años no responde a un cambio estructural del modelo productivo, sino que se vincula principalmente con la salida de animales desde los campos, impulsada por las condiciones adversas generadas por la sequía.
Este fenómeno, en escenarios climáticos más favorables, tendería a moderarse, permitiendo una recomposición de los rodeos y una mayor estabilidad en la participación de hembras dentro de la faena total.
En segundo término, el comportamiento observado en los machos muestra un crecimiento sostenido del ingreso de animales jóvenes que previamente atravesaron etapas de recría o engorde pastoril. Este proceso se da en detrimento del esquema tradicional de engorde basado en la invernada liviana.
Este cambio en la estrategia productiva permitió reducir el tiempo de permanencia de los animales en los corrales, mejorando la rotación y el aprovechamiento de la capacidad instalada. Como consecuencia, se incrementó la participación de machos provenientes de feedlots dentro del total de animales faenados.
MENOR OFERTA DE TERNEROS
Las estadísticas de faena reflejan con claridad este proceso de transformación. Mientras que la participación de hembras dentro del total faenado creció del 31% al 35% entre 2020 y 2025, en el caso de los machos el aumento fue aún más marcado, pasando del 32% al 40%.
En este contexto, los datos correspondientes a enero de 2026 aportan un elemento que genera especial atención dentro del sector. Durante ese mes salieron de los campos de cría menos de 350.000 terneros y terneras, lo que representa una caída del 43% respecto al mismo período del año anterior.
“Si bien parte de esta reducción podría estar vinculada a la implementación del nuevo régimen de caravana electrónica —un efecto que aún resulta difícil de cuantificar—, se espera que su impacto operativo se diluya en los próximos meses”, explicaron en el Rosgan.
De confirmarse niveles más bajos de oferta de terneros, la ganadería argentina podría estar frente a uno de los cambios más disruptivos de los últimos años, con potenciales mejoras en la eficiencia productiva y en la articulación entre los distintos eslabones de la cadena cárnica.
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