“El Gobierno debería formar una mesa de economías regionales, y la producción aguantar los cambios macro”
Río Negro comenzó la cosecha de peras y manzanas, que tendrá una sensible merma productiva y se esperan saltos de precio. El secretario de Fruticultura provincial habla de esta coyuntura y reparte tanto críticas como elogios hacia la Casa Rosada.
La semana pasada, desde la presidencia de la Cámara Argentina de Fruticultores Integrados (CAFI) señalaron a Infocampo que la producción de peras y manzanas busca por estos días una suerte de revancha: “Venimos de años complejos, no fueron buenos”.
La palabra del empresario frutícola Nicolás Sánchez, quien lidera la organización y adelantó mermas productivas en estos dos cultivos trascendentales para la economía del Alto Valle en Río Negro, sirvió de anticipo para la confirmación desde la gobernación.
“Tenemos una cosecha que tiene como común denominador una baja de volumen en casi todas las producciones”, graficó Facundo Fernández, secretario de Fruticultura de Río Negro.
El calendario comenzó por la cosecha de cereza, que ya culminó y sintió un 40% menos de producción en la comparativa con el verano anterior. ¿La principal causa? Una helada tardía que golpeó en la primavera, en plena etapa de floración.
A la cereza le pasó lo mismo que Nicolás Sánchez había explicado con la pera y la manzana: cierto estrés agronómico, algo normal en la vida de cada planta, que hizo que tras dos años de buenas producciones ahora los niveles de recolección bajaran. Una tormenta de granizo también contribuyó en el cuadro.
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“En cuanto a la fruta de carozo, están completas, tanto durazno, pelón como ciruela, y a pesar de que hubo una floración deficiente en general en el Alto Valle. Esas frutas vienen completas creería que todo en todo el país, tanto Mendoza como San Pedro también”, analizó Fernández.
En los últimos días recibió a un grupo de especialistas fitosanitarios llegados desde China, quienes analizaron la viabilidad de las posibles exportaciones argentinas hacia ese destino.
PERAS Y MANZANAS
El panorama no cambia en materia de peras y manzanas, los dos íconos de la región. Se espera aproximadamente entre un 10% y un 15% menos en la primera, cuyo fuerte está en la exportación. “Igual está muy bien el calibre y el tamaño será importante”, señaló.
En tanto que para la segunda, con un 85% de destino habitual al mercado interno, pueda tener hasta un 40% de baja productiva en las variedades rojas, la más consumida. “También fue producto de una primavera sumamente inestable y a un granizo que golpeó a no menos de 450 productores en unas 2.500 hectáreas”, planteó.
“Justamente por el granizo habrá fruta marcada en las góndolas, eso puede pasar para septiembre, octubre”, apuntó.
En el caso de que efectivamente se produzcan subas en el precio por la menor oferta de producto, Fernández afirmó que ello no genera un impacto en la economía como sí lo pueden tener otros productos de verdulería como la papa, el tomate, la lechuga o la cebolla. “Si la manzana está cara la gente compra banana”, resumió.
Un primer salto en precios puede darse para mediados de marzo. El segundo, desde agosto.
“Sí es probable que veamos otras variedades de manzanas, porque al faltar manzana roja se vean más de Cripps Pink (NdR: también conocida como Pink Lady). Es una manzana bicolor. Tiene un costado coloreado y el otro no. El consumidor mediterráneo y el argentino prefieren manzanas roja como esta, que se producen para exportar, pero cuando no hay mucha en la Argentina se quedan acá. Y eso creo que es lo que va a pasar”, comentó.
La manzana más reconocida a nivel visual y que más se destaca en las góndolas es la Red Delicius, y esa podría ser la que sea más reemplazada por la Cripps Pink. Otra que podría sumarse en el intercambio es la Royal Gala.
Manzana Cripps Pink
“Es una manzana temprana que también se suele exporte junto a la Cripps Pink. Es probable que la semana que vienen empiecen a llegar las primeras, de la zona de Río Colorado. Pero es una variedad que se exporta, porque son variedades que son menos rojas y tienen más nivel de azúcar y acidez, con lo cual, la prefieren los mercados del norte Europa”, explicó.
Además, amplió que el perfil del consumidor sudamericano o incluso de otras partes del Hemisferio Sur es el de la preferencia por las frutas dulces, algo que pasa tanto en la Argentina como en Brasil, uno de los grandes compradores de manzana rionegrina. La contracara es la verde, cuya principal variedad es la Granny Smith.
Manzana Granny Smith
“Solamente el 15% de la población que come manzanas la consume”, detalló y ejemplificó: “hemos hecho un experimento con los chicos, de cortar gajos mezclados, pelados, que no se nota la diferencia. Al morder, la dejan al costado y buscan la más dulce”.
GENÉTICA EN MANZANAS
El secretario provincial destacó también el trabajo genético de parte de los viveros locales y remarcó los clones que se encuentran en el mercado.
Sin embargo, aparece una limitante: el bolsillo del productor y su capacidad adquisitiva para poder dar el salto tecnológico. En ese camino, como en otras partes del país, los bancos y las tasas en los créditos cumplen una función determinante.
Por estos días, de hecho, la provincia de Río Negro y el Ministerio de Economía de la Nación negocian una tasa preferencial cuyo objetivo es que caiga hasta el 25%, con aportes tanto de la Provincia como de Nación. Aún así, esa cifra sería aún insuficiente para llegar al objetivo de impulsar como se quisiera a la incorporación de nuevas genéticas.
“Inclusive ahora hay clones de Royal Gala que la hacen más roja para los mercados como el argentino, con lo cual hoy tenemos variedades como la Gala Val o la Gala Brookfield, que son mejoradas de la Royal Gala, para que tenga más color. Es la misma manzana pero con más color y es y eso va a funcionar perfecto en Argentina”, indicó.
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-¿En líneas generales cómo está el panorama genético de la zona y cuán actualizados están los productores?
-Hay muchos viveros tanto en Mendoza como en Río Negro, pero estamos atrasados genéticamente respecto del mundo. Hay programas genéticos en Estados Unidos, en Europa, mucho en Chile, que te venden lo que vos quieras. Muchas variedades propias que venden mediante un royalty. Acá todos los viveros ofrecen la Gala Val, pero ¿por qué nos hemos atrasado un poco en eso? Porque no hay créditos de reconversión con los repagos que necesita la fruticultura.
-¿Y eso a qué se debe?
-A que empezás a producir, plantás, y recién al cuarto o quinto año empezás a cosechar. Mientras tanto tenés que ponerle plata. En el resto del mundo se presta a 15 años con 2% en dólares, nosotros tenemos a 4 años, con un 40%. Estamos trabajando con Nación, le venimos reiterando este pedido al Gobierno Nacional y se mejoraron mucho las tasas del año pasado, este año son del 40 y pico (sic) y es mejor, pero para la carga impositiva que tiene la fruticultura, donde el 55% del costo es mano de obra, se requiere un crédito todavía más blando. Esta semana tenemos dos reuniones con dos bancos: Río Negro ofrece subsidiar una parte de la tasa y le pedimos a Nación que subsidie otra parte, pero para llegar al 25%. Son créditos que todavía no son amigables para el productor. Una vez finalizada la cosecha los productores de la zona evaluarán el estado de las fincas. El invierno traerá las labores de poda y trabajo de suelo, con la intención de que las plantas que deban ser quitadas sean reemplazadas por otras de genética más nuevas, pero siempre con la premisa de entrar a la primavera con no menos de dos meses de enraizamiento.
-¿En materia de genética el único obstáculo actual está en lo crediticio? ¿Legislativamente queda algo por resolver?
-No. Hoy se está trabajando muy bien. Tuvimos problemas años atrás, pero hoy no. Los programas genéticos están abiertos a la Argentina, se está importando, no hay problema. De hecho, nuestro sector cerecero está haciendo un recambio varietal con acceso a todos los programas genéticos del mundo que tienen variedades más tempranas, más crocantes. Hoy Senasa está alineado y tenemos un Gobierno bastante abierto en ese aspecto.
-¿A qué se aspira?
-Para nosotros es muy importante tener también estructura de malla antigranizo y riego por expresión, poder cubrirnos del clima. Antes el valle tenía 50.000 hectáreas frutícolas y hoy tiene 32.000. Esas ya están reconvertidas casi en su totalidad y no quedan variedades de manzana vieja, sin color, pero es importante este mismo esquema crediticio del que te hablo para la malla antigranizo y para el riego por aspersión, que son dos cosas que te ayudan a tener con previsibilidad.
-¿Cuánta superficie de todo eso consideran cubierta con eso?
-Menos del 10% del total.
-En el Valle Medio y el Valle Inferior pican en punta la producción de forrajes y la cadena del maíz sigue de reojo la zona, en busca de un clúster que emule al “Corn Belt” norteamericano. ¿Eso incide en el cálculo de un productor frutícola? ¿Hay disputa de tierras con esas producciones?
-Hoy en Río Negro hay espacio y agua para producir mucho de las dos cosas. No hay una restricción ni de tierra ni de riego en ningún lado. Si un cultivo ocupa parcialmente el lugar de otro es porque en el caso de la fruticultura puede haber productores que no quisieron renegar más con la mano de obra y entonces desmontan una parte de la chacra y hacen pasto, porque después llama a un prestador de servicio que se lo corta, lo enfarda y se queda con un porcentaje. Y se acabó el problema. Pero no porque haya mudanza de cultivos.
-¿Cuánto podrían producir esas 32.000 hectáreas?
-Hoy la fruticultura debería crecer en eficiencia y no creo que se achique más que esa superficie, pero sí vamos a producir más kilos en el mismo espacio porque hay mucha plantación nueva. En peras se está en un nivel de 40 toneladas por hectárea, y en manzana, arriba de 70. Hay fincas que llegan a 100, pero son casos puntuales. El promedio es 70. Creo que, con créditos, mínimamente se puede crecer en un 20%. Pero también incidirán los recambios generacionales, algo que pasa en todo el mundo. ¿Está el potencial para volver a tener 50.000 hectáreas? Sí, está. Pero ya no creo que estén las condiciones sociales, porque si no es con drones, conectividad, con apps, es muy difícil volver a traer al joven a la chacra.
FRACKING: “SIEMPRE FUE UN FANTASMA”
-En mayo del año pasado la Facultad de Agronomía de la UBA presentó un informe en el cual señalaba la competencia territorial en zonas de habitual producción agropecuaria para pasar a ser destinadas para la actividad energética. ¿Qué observan?
-No, no pasa nada. Son zonas totalmente distintas. Hoy en Río Negro menos del 1% del total de la producción está afectada por fracking. Neuquén puede ser un poquito más, pero tampoco. Hoy conviven, son zonas totalmente distintas, y donde se hace el fracking por fractura es lejos de la zona productiva que está pegada al río, con lo cual siempre fue un fantasma y una cuestión medioambiental, medio inflada muchas veces. Pero nosotros no tenemos ningún problema.
-Descartan oficialmente una competencia territorial, entonces.
-En Río Negro no hay ninguna. En Neuquén, yo sé que hubo. Pero la consecuencia de que venga tanto petrolero de poder adquisitivo alto hace que se empiecen a mudar y a urbanizar sectores que antes eran de la producción, pero genera un montón de recursos para la gente que vive ahí. Me parece que fue en algún momento un rumor, un miedo, no lo sé. Pero desde que soy funcionario hace 8 años, una zona dista mucho de la otra.
-¿Cómo incide en la actividad frutícola los cambios macroeconómicos que impulsa el Gobierno? ¿Cuál es el correlato local?
–¿Qué veo en materia positiva? El reacomodamiento crediticio: las tasas se están acomodando y la fruticultura necesita créditos a largo plazo. Eso es muy bueno y es muy importante.
-¿Y negativo?
-Hay cosas que no se consultan. Hay ausencia de un esquema que te deje jugar con las mismas reglas de juego. No hay un proteccionismo impositivo.
-¿Por ejemplo?
-Si yo produzco y me cobran un montón de impuestos, y entra fruta de Chile que paga mucho menos impuestos que lo que yo pago como mano de obra aquí, eso no me protege, no me protege el Estado, no me protege nadie. Esa postura desde Nación de abrir todo, en la realidad está bien, pero deberían dejarnos con la misma regla de juego y reducir la cantidad de impuestos. Creo que en ese factor el Gobierno Nacional no se maneja de la manera que se debería manejar
-¿Y tiene algún tipo de justificación válida o es dogma?
-Por ejemplo, sacaron el Programa de Madurez que nosotros teníamos con la fruta, que era importante para los mercados externos, y lo sacaron desde Buenos Aires. No consultaron, lo sacaron, no lo preguntaron. Y vos decís “lo mínimo que yo pretendo que me preguntes”, porque la fruticultura está acá, la tenemos nosotros. Entonces no tenés igualdad de condiciones para competir. En eso que creo que el Gobierno tiene que ser un poco más federal.
-¿Qué sugieren?
-Formar una mesa de economías regionales en la cual cada uno dé su veredicto, y la producción tiene que aguantar que se acomoden los cambios macroeconómicos. Pero te tienen que proteger mínimamente. No podemos pagar un 60% de costo cada compañía en sueldos mientras que Chile paga un 30%, y dejan que la fruta que entre no pague arancel. Yo no digo que no entre, pero en cualquier país del mundo hay una suerte de proteccionismo serio para cuidar las producciones locales. Eso, el Gobierno no lo tiene.
-¿En eso incide la pelea contra la inflación, uno de los grandes logros que presenta el Gobierno?
-En una primera instancia puede ser. Yo creo que también obedece a una falta de conocimiento territorial, porque si vos venís y me dedicás 48 horas en las que recorremos el cultivo y te muestro la realidad, vas a entender que nos pasa lo mismo al cítrico, a la vitinicultura, al tomate, al azúcar de Tucumán. Creo que el único que gana plata hoy es el maní, pero los generadores mano de obra y de divisas estamos todos en la misma. No pedimos que no se tomen medidas antipáticas, todos tenemos que hacer el sacrificio para volver a ser estables. Pero no pueden hacerle daño a las economías regionales sin consultar.
-¿Lo que pasó con la barrera sanitaria fue un ejemplo?
-Sí, y tuvieron que dar marcha atrás. Siguen teniendo la licencia social que necesitan para progresar económicamente y hacer todos los cambios que haya que hacer. En la barrera sanitaria como en el Programa de Madurez, si nos hubieran preguntado, era muy fácil desde el punto de vista técnico operativo hacer entender cuál es la realidad y mostrarla. Nosotros fuimos con un esquema de reducción impositiva para economías regionales que no es ‘necesito que me subsidies’, sino que son propuestas de reducción impositiva e incentivos a la exportación que están totalmente alineados al ingreso a generar divisas. Se pueden hacer cambios en el formulario 931, o en el impuesto a la energía para la conservación: acá conservamos fruta todo el año y hoy se paga 27% de IVA en el costo de energía frigorífica. Entonces, yo entiendo que en el shopping de Buenos Aires paguen eso, pero haceme pagar menos a mí si genero las divisas.











