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Girasol: el Senasa avanza con un plan preventivo para evitar la aparición de una “maleza plaga” letal

Fuente: Infocampo 19/01/2026 10:54:15 hs

Con recorridas a campo y seguimiento permanente, el Senasa inició monitoreos en La Pampa para resguardar al girasol, un cultivo que no para de crecer, frente a una plaga ausente en el país, pero de alto riesgo regional.

El girasol pampeano atraviesa una etapa clave de su ciclo productivo y, en ese contexto, los controles sanitarios ocupan un lugar central.

Con la lupa desplegada en la prevención y la detección temprana, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) puso en marcha una serie de monitoreos en distintos lotes de la provincia de La Pampa, en el marco de las acciones destinadas a evitar el ingreso de orobanche cumana o “jopo del girasol”, una maleza parasitaria que hoy no está presente en la Argentina.

Es una plaga que puede ser letal para el cultivo de girasol y que se detectó a mediados de 2024 en Bolivia: por eso, el Senasa ese mismo año dispuso una alerta fitosanitaria nacional. 

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GIRASOL: ACCIONES SANITARIAS EN LA PAMPA

En concreto, el Senasa precisó que las tareas se desarrollaron en establecimientos ubicados en los departamentos Catriló, Capital y Atreuco, donde técnicos recorrieron los cultivos para evaluar su estado sanitario.

Los relevamientos forman parte de un esquema de vigilancia que no se limita a una única visita, sino que acompaña al cultivo a lo largo de su crecimiento, con el objetivo de anticiparse a cualquier eventual riesgo.

El jopo del girasol, vale recordarlo, es una planta parásita que compromete seriamente el desarrollo del cultivo. Se instala en la base de las plantas, de las que extrae agua y nutrientes, afectando el rendimiento y la viabilidad económica del lote.

“Su presencia es especialmente problemática porque puede pasar desapercibida en los primeros estadios y manifestarse cuando el daño ya está hecho”, señalaron en el organismo estatal.

Si bien la Argentina se mantiene libre de esta plaga, su presencia en países limítrofes, como Bolivia, enciende una señal de alerta permanente.

La capacidad de dispersión del jopo, a través de semillas extremadamente pequeñas que pueden trasladarse por el viento, el agua o incluso adheridas al calzado y la vestimenta, obliga a extremar los recaudos y sostener un control activo en las zonas productivas.

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PREVENCIÓN, MONITOREO Y RESULTADOS 

En los recorridos realizados hasta el momento en La Pampa no se detectaron indicios de la maleza, un dato que aporta tranquilidad al sector, pero que no implica bajar la guardia.

Desde el organismo sanitario remarcaron que la ausencia actual de la plaga es, en buena medida, resultado de las políticas de prevención y del trabajo sostenido en territorio.


“El seguimiento continuará durante el resto del año, con nuevas inspecciones que permitirán evaluar la evolución del cultivo y mantener el estatus sanitario”, indicaron.

En una provincia donde el girasol cumple un rol relevante dentro de las rotaciones y la economía regional, la vigilancia fitosanitaria se consolida como una herramienta clave para proteger la producción y evitar riesgos que podrían tener un fuerte impacto a futuro.

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