El cerdo, en alerta: pierde la carrera contra los costos y sufre por las importaciones
La Federación Porcina Argentina emitió un duro comunicado en el que subrayó la necesidad de un Estado que "esté del lado de la producción". También pidió acelerar los trámites para exportar menudencias a China y lograr una mejor integración del negocio.
La Federación Porcina Argentina (FPA) lanzó un fuerte mensaje de preocupación por la actualidad de la cadena de producción y comercialización de carne de cerdo.
“Los problemas estructurales y las definiciones pendientes comienzan a debilitar a los distintos eslabones”, plantearon.
La entidad, presidida por el empresario Agustín Seijas, expuso que en los últimos dos años “el sector convivió con un aumento sostenido de los costos productivos, una macroeconomía que no termina de estabilizarse y niveles récord de importaciones” y alertaron que el escenario que se describe “se da en un contexto en el que la producción porcina está ajustando su modelo operativo”.
“Estamos frente a un cambio de paradigma: se tiende a producir más volumen con mayor eficiencia, porque los márgenes son cada vez más ajustados”, apuntaron.
En ese camino, compararon la rentabilidad de la carne de cerdo conrelación a la inflación a contraluz de lo que pasó con otros productos fuertes en el agro argentino. “Si comparamos el precio del cerdo en pie en la primera semana de enero 2026 con el que tenía en el mismo período del 2025, aumentó sólo un 12%, mientras que la inflación fue del 31,5 %”, señalaron.
Plantearon que a otras producciones y variables, al menos en este punto, el panorama les fue más benévolo:
- Maíz: aumento del 40%
- Soja: aumento del 70%
- Dólar: aumento del 40%
CARNE CERDO DE IMPORTACIÓN
También señalaron que “anteriormente el precio encontraba su límite en la capacidad de absorción de la industria, hoy el techo lo marca la carne importada, principalmente desde Brasil, configurando una competencia que muchos actores consideran desigual”.
“Esta situación impactó directamente en la rentabilidad y volvió a poner en evidencia una de las principales debilidades de la cadena: la dificultad para integrar plenamente la media res y valorizar subproductos”, expusieron.
En ese sentido, entienden, radica la preocupación por la competitividad y pidieron “exportar subproductos porcinos a China”, y “la corrección de las distorsiones normativas respecto al uso de ractopamina”.
En ese sentido, en relación al primero de los puntos, señalaron que “solo dependen de la firma del protocolo sanitario que ya ha sido aprobado por el gobierno de Argentina y China y que está pendiente desde hace más de dos años”.
“La real importancia de exportar patitas, cabezas y menudencias es poder darle valor al 100% del animal, tal como lo hace Brasil. Esto les da mayor competitividad a la hora de exportar diferentes cortes a distintos países. En Argentina, por costumbre los subproductos prácticamente no tienen demanda, con lo cual su valor es muy bajo; mientras que en mercados como el asiático, son muy valorados”, subrayó Seijas.
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En cuanto al uso de ractopamina, si bien aclararon que el sector “no utiliza el promotor de crecimiento”, la resolución de 2011 que autoriza su uso está sujeto a un plan de trazabilidad que, critican, “nunca fue implementado” y sigue entre los pendientes a resolverse.
“Esta incongruencia entre la normativa y la realidad productiva genera confusión en los países importadores y pone en riesgo el acceso a mercados que prohíben la sustancia. Por esto mismo, toda la cadena consensuó y presentó un pedido formal ante la Secretaría de Agricultura para derogar dicha resolución, solicitud sobre la cual aún aguardan respuesta”, explicaron desde la Federación.
INVERSIONES Y SANIDAD EN EL CERDO
Ante este panorama, desde FPA igual explicaron que el sector privado busca invertir y que “mantienen una mirada de largo plazo”. El punto que señalan allí tiene que ver con un “sobrecosto del IVA inversiones”.
“Sumado al acceso limitado al financiamiento y la falta de previsibilidad, están condicionando seriamente el desarrollo del sector. Se trata de iniciativas que requieren horizontes estables y reglas de juego consistentes, pero que hoy se encuentran frenadas o avanzan con extrema cautela ante un escenario que no ofrece señales claras a futuro”, lamentaron.
También remarcaron que, en materia sanitaria, a fin de 2025 se aprobó la Resolución 810/2025. La misma establece el “Plan Nacional de Control y Erradicación de la Enfermedad de Aujeszky”.
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“El plan fue trabajado de manera conjunta entre la FPA y el SENASA y constituye una herramienta clave para la sanidad del sector. La autoridad sanitaria dispuso su implementación a partir de abril de 2026, plazos que no terminan de alinearse con las necesidades productivas”, expresaron.
“Creemos que es indispensable que el Estado esté del lado de la producción: no para subsidiarla, sino para acompañarla con previsibilidad, marcos regulatorios modernos y políticas públicas que promuevan la inversión”, cerró Seijas
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