Un semáforo que frena casi todo: la luz roja de las economías regionales se encendió también en Expoagro
En el marco de la muestra en San Nicolás, Coninagro presentó una nueva edición de su semáforo de las economías regionales. Otras dos actividades pasaron de amarillo a rojo, mientras que solo hay cuatro de 19 sectores en verde.
De la mano de su presidente, Lucas Magnano, la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) presentó en Expoagro una nueva edición de su informe mensual denominado “semáforo de las economías regionales”.
Se trata de un reporte elaborado por el economista David Miazzo que analiza tres componentes de 19 cadenas regionales: negocio (evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual), productivo (mide el área o stock, según corresponda, y la producción), y de mercado (analiza la evolución de las exportaciones y las importaciones, así como el consumo interno).
Los resultados, con datos a enero, no son alentadores: hay solo cuatro actividades en verde, lo que significa una situación de crecimiento o prosperidad, mientras que siete están en amarillo (señales de alerta) y ocho en rojo (signos de crisis), dos más que en el cierre de 2025.
Puntualmente, el maní y la leche fueron las economías regionales que presentaron una desmejora en la variación intermensual.
EL SEMÁFORO DE LAS ECONOMÍAS REGIONALES
El informe fue presentado por Magnano, junto a Miazzo y al secretario de la entidad, Mario Raiteri, ante los ministros de Bioagroindustria de Córdoba, Sergio Busso; de Desarollo Económico de Entre Ríos, Guillermo Bernaudo; de Desarrollo Agrario de Buenos Aires, Javier Rodríguez; y ante el secretario de Agricultura y Ganadería del Ministerio de Desarrollo de Producción de Santa Fe, Ignacio Mántaras.
El objetivo fue ofrecer información relevante a estas autoridades con relación a la situación que atraviesan las cadenas regionales y la necesidad de apuntalarlas con políticas de fomento y sostén.
En este contexto, el resumen del semáforo es el siguiente:
- Las actividades en verde incluyen bovinos, ovinos, granos y miel. En todos estos sectores se observó un buen componente de negocio, con precios que crecieron por encima de la inflación. Este resultado se complementó con un buen desempeño en los mercados y con indicadores productivos que acompañaron.
- En amarillo figuran forestal, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, mandioca, peras y manzanas, aves y porcinos. Estos sectores presentaron señales mixtas: los precios no lograron acompañar la inflación, la demanda se mantuvo estable o con poca dinámica y los costos continuaron elevados. Esta combinación derivó en períodos de recuperación prolongados y en dificultades para consolidar mejoras sostenidas.
- En rojo se ubican yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodón, a las que este mes se suman maní y leche. En la mayoría de estos casos, el problema principal está en el componente de negocio: los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos. Esto termina deteriorando la rentabilidad y dificulta la recuperación de estas actividades.
LA LECHERÍA, POR EL TOBOGÁN
En este marco, Coninagro analizó por qué estos dos sectores ingresaron a un escenario crítico.
“En el caso de la lechería, el paso a rojo se explica principalmente por el deterioro del componente de negocio. El precio que recibe el productor por litro de leche se mantiene sin cambios desde hace 10 meses, en torno a los $470. En términos interanuales, esto implica una suba de apenas 8%, muy por debajo de una inflación cercana al 32%”, explica el estudio.
A esto se suma un componente productivo estable, sin grandes cambios en los niveles de ordeñe, y un componente de mercado complejo, con un incremento de las importaciones (+50%) en relación con las exportaciones (+20%).
EL MANÍ, DETERIORADO
En el caso de la producción manisera, el principal factor detrás de su traspaso de categoría es el deterioro del componente de negocio, combinado con proyecciones poco favorables en el componente productivo.
“El precio en dólares de la tonelada pagada al productor se mantiene estancado desde hace ocho meses, en torno a los U$S 594. A esto se suman malas proyecciones para la campaña 2025/26, con una caída proyectada del 25% en el área sembrada (132 mil hectáreas menos) y una reducción del 13% en la producción (215 mil toneladas)”, especifica el documento.
En cuanto al mercado, la demanda externa se mantuvo relativamente estable, aunque se registró un aumento de las importaciones del 12%.
Seguir leyendo









