¿Cómo será 2026?: El agro dejó atrás un año “pasado por agua”, con un 20% más de lluvias en la Zona Núcleo
Más allá del drama de las inundaciones, en la Zona Núcleo el 2025 mostró un balance hídrico muy positivo. Sin embargo, diciembre mostró lluvias erráticas y por debajo de lo normal.
El 2025 se despidió con números contundentes en materia de lluvias en la Zona Núcleo. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, el promedio anual alcanzó los 1.222 milímetros, lo que representa un 21% más que en 2024 y un excedente de 260 mm respecto del año pasado.
Se trata de un registro que no solo supera al ciclo previo, sino que incluso rebasa el límite superior del rango histórico de los últimos 30 años.
El dato no se explica únicamente por el volumen total acumulado, sino también por la amplia cobertura de las precipitaciones. El 90% de las estaciones meteorológicas de la red BCR–GEA registró lluvias superiores a las del año anterior, consolidando un patrón hídrico que dejó atrás el arranque seco y complicado que había marcado el inicio del ciclo productivo, especialmente para el maíz temprano.
“Este año se despide con un balance pluvial altamente positivo. Tanto el invierno como la primavera aportaron precipitaciones superadoras de los valores considerados normales estacionales. Las lluvias que se desarrollaron a lo largo del semestre se destacaron por su abundancia y recurrencia”, explicó el consultor de la entidad, Alfredo Elorriaga.
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UN AÑO CON LLUVIAS EFICIENTES
El comportamiento de las precipitaciones a lo largo del año fue particularmente eficiente. Solo enero, junio y diciembre quedaron por debajo de las medias históricas, mientras que en el resto de los meses los acumulados no solo superaron los promedios estadísticos, sino que en algunos casos los duplicaron o incluso triplicaron.
Hubo registros elocuentes que grafican esta dinámica. En agosto, Pergamino acumuló 180 mm, mientras que en noviembre Bell Ville alcanzó los 172 mm, en un contexto donde ya comenzaban a observarse señales de enfriamiento del Pacífico ecuatorial compatibles con un escenario de La Niña.
El sureste de la región núcleo fue el sector más beneficiado. Rojas sumó 729 mm más que en 2024; Junín, 722 mm; Pergamino, 633 mm y Baradero, 565 mm. Un giro de 180 grados para una zona que había comenzado el año bajo una sequía severa, con fuertes pérdidas productivas. Solo tres de las 36 estaciones de la red —Noetinger, Idiazábal y Hernando— quedaron levemente por debajo de los registros del año pasado.
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DICIEMBRE CORTÓ LA RACHA
Luego de cinco meses consecutivos con precipitaciones por encima de la media, diciembre quebró la tendencia. El mes cerró con un acumulado promedio de 80 mm en la región núcleo, lejos de los 110 mm que marca el valor histórico.
La irregularidad fue la principal característica. En el norte bonaerense, Lincoln registró apenas 47 mm, Baradero 51 mm y Pergamino 54 mm. En el sudeste cordobés, Bengolea acumuló solo 40 mm y Noetinger 52 mm. En contraste, algunas localidades lograron superar la media, como Pozo del Molle con 161 mm, Hernando con 125 mm y Rosario con 122 mm, reflejando el típico patrón errático de las lluvias convectivas de verano.
PRONÓSTICOS POCO ALENTADORES
Si bien las lluvias del 20 y 21 de diciembre resultaron clave para sostener el período crítico del maíz y acompañar el desarrollo de la soja, la combinación de eventos aislados y una ola de calor con máximas superiores a los 30 °C comenzó a impactar en las reservas hídricas.
Al primer metro de profundidad, los suelos presentan condiciones de regulares a escasas, en un escenario muy similar al de fines de 2024, cuando más del 50% del área mostraba déficits hídricos. En el corto plazo, los pronósticos solo anticipan una baja probabilidad de chaparrones aislados hacia la tarde-noche del martes 30, sin lluvias significativas al menos hasta comienzos de la próxima semana.
LLUVIAS FUERA DE ESCALA EN EL NORTE Y EL NEA
Mientras la región núcleo cerró diciembre con déficit, el norte argentino mostró la cara opuesta. En gran parte del NEA, las precipitaciones duplicaron e incluso triplicaron los valores normales, generando anegamientos e inundaciones.
El caso más extremo fue Corrientes capital, con 530 mm en el mes, 3,5 veces por encima del promedio histórico. Ituzaingó acumuló 457 mm, Resistencia 406 mm, Oberá 342 mm y Federal 293 mm, entre otros registros destacados. Para encontrar un antecedente similar en Corrientes, hay que remontarse a 1996, cuando se midieron 440 mm.
Así, el 2025 se despide con un balance hídrico claramente positivo a escala anual, pero con señales de alerta de cara al verano: lluvias desordenadas, alta variabilidad espacial y suelos que comienzan a mostrar signos de ajuste en una etapa clave para los cultivos.
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