“No podemos ser financistas y fabricantes a la vez, y además tener un estudio contable para liquidar 300 impuestos”
Durante Expoagro, el empresario de la maquinaria agrícola Néstor Cestari analizó los desafíos del sector en un país inestable. Cuestionó el ingreso de equipos usados y defendió el valor de las empresas familiares en el desarrollo del interior productivo.
En un sector acostumbrado a atravesar crisis y recuperaciones cíclicas, el empresario de la maquinaria agrícola Néstor Cestari volvió a poner el foco en un problema estructural de la economía argentina: la falta de estabilidad para producir e invertir.
En una entrevista con Infocampo en el marco de los 20 años de Expoagro en San Nicolás, el referente industrial repasó la historia reciente del país y cómo esa dinámica condiciona el crecimiento de las fábricas nacionales de maquinarias agrícolas.
“Argentina nunca tuvo economías estables; al menos yo tengo 68 años y desde que tengo uso de razón fue una economía serrucho toda la vida, un pasito adelante y dos pasitos para atrás”, resumió el expresidente de Cafma.
Aun así, la empresa que lleva su apellido se prepara para un hito histórico: el centenario. “El año que viene se cumplen los 100 años de nuestra empresa; es un orgullo y sobre todo me emociona ver que la cuarta generación se va haciendo cargo de la fábrica, con impulso de mantenerse activa y siguiendo para adelante”.
EL VALOR DE LAS EMPRESAS FAMILIARES
Para Cestari, uno de los principales activos de la industria de maquinaria agrícola argentina es justamente su raíz familiar. Muchas de las fábricas surgieron y crecieron en localidades modestas del interior, donde la relación con la comunidad y con los productores es directa.
“La ventaja que tiene es que, como es una empresa que normalmente está en localidades chicas, tiene una responsabilidad social insoslayable, un compromiso con su gente, una pertenencia clara al pueblo”, explicó Néstor Cestari.
En ese sentido, destacó que ese compromiso también se refleja en la relación con los clientes. “Hay muchas empresas familiares de estas que tienen hasta su nombre; la nuestra, por ejemplo, lleva nuestro apellido”, remarcó.
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Sin embargo, reconoció que el contexto económico limita muchas veces el salto tecnológico de la industria. “Argentina tiene máquinas que han quedado obsoletas en el tiempo en cuanto a lo tecnológico”, advirtió, aunque aclaró que el contratista argentino suele extender la vida útil de los equipos mucho más que en otros países.
COMPETIR SÍ, PERO CON LAS MISMAS REGLAS
Más allá de los desafíos internos, Cestari subrayó que la competencia es necesaria para mejorar, siempre que se dé en condiciones equitativas.
“Hay que ver cómo es esa competencia; yo a menudo digo que la competencia es buena, pero hay que tratar de tener las mismas herramientas, a nivel crediticio, a nivel impositivo, entre otras variables”, sostuvo.
Para el empresario, ese es uno de los principales problemas a la hora de pensar en competir con fabricantes de otros países, donde existen esquemas financieros y fiscales que facilitan la renovación tecnológica y el crecimiento de las empresas.
LA “TRAMPA” DE LA MAQUINARIA USADA
Uno de los puntos que más preocupación genera en la industria local es el ingreso de maquinaria usada al país, algo que, según Cestari, termina afectando tanto a los fabricantes como al propio productor.
“Peor es competir con máquinas usadas. El productor que se cree que gana porque compra una máquina de cuatro años está comprando una máquina tecnológicamente atrasada”, afirmó el entrevistado.
El empresario explicó que en muchos países los equipos se reemplazan rápidamente gracias a regímenes impositivos que permiten amortizarlos en pocos años.
“Las fábricas en esos lugares tienen esas celebradas amortizaciones aceleradas que en cuatro años terminan de amortizar esa máquina y entonces esa es la que cambian. Esa máquina hay que sacársela de encima: ¿A dónde viene? A Argentina”, describió.
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MENOS IMPUESTOS Y MENOS BUROCRACIA
En ese marco, Cestari insistió en que la industria necesita reglas más simples para concentrarse en producir y continuar generando puestos de empleos genuinos en las ciudades del interior.
“Las fábricas argentinas no pueden ser financistas y fabricantes a la vez, además de tener un estudio contable para que le liquide 300 impuestos”, cuestionó el líder de la fábrica de Colón, Buenos Aires.
También apuntó contra las retenciones que pesan sobre el agro: “Las retenciones son algo totalmente injusto; el productor ya paga sus impuestos a través de las ganancias y paga lo que tiene que pagar como para seguir preocupándose con las retenciones”.
Finalmente, planteó que la salida pasa por un trabajo conjunto entre todos los actores de la cadena. “Siempre se generó una antinomia campo-industria y tiene que ser campo e industria; ambos, porque el contratista y el productor tienen los mismos problemas que tenemos nosotros”, reflexionó.
Con la mirada puesta en el futuro, Cestari sintetizó su deseo para el sector: “Ojalá cada uno de nosotros nos podamos dedicar más a lo que hacemos: fabricar, levantar la cosecha, sembrar, y no estar tan pendientes de la parte financiera y administrativa”.
EL PASO POR EXPOAGRO
En su tradicional stand con tolvas apiladas, productores y contratistas conocieron la nueva generación de tolvas autodescargables. Entre las principales novedades se destacó la Tolva Cestari Tridem, con sistema de rodadura de tres ejes y seis ruedas.
Esta configuración aporta mayor capacidad de carga, estabilidad y tracción en terrenos difíciles, optimizando el transporte de granos, reduciendo tiempos de carga y descarga y mejorando la seguridad operativa. En esta edición, además, Cestari fue sponsor oficial de Expoagro en tolvas.
Otra unidad que promete un futuro promisorio es la Tolva Cestari 4WS (Four Wheel Steering), con cuatro ruedas directrices para un radio de giro excepcional —hasta 7,5 metros—, excelente estabilidad durante el traslado y máxima maniobrabilidad dentro y fuera del lote. Esta tecnología también pudo observarse en acción, junto con sus otros productos.
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